CONTEXTO SOCIAL Y POLÍTICO
1. La dimensión de la crisis ecológica contemporánea y su relación estrecha con la crisis social.
La calidad de vida y la salud de la población colombiana va en detrimento debido en gran parte a la contaminación y deterioro de los recursos hídricos, deterioro de la calidad del aire en los grandes centros urbanos y en las zonas mineras y petroleras y más grave aún por procesos de erosión y desertización que amenazan la soberanía y seguridad alimentaria de millones de campesinos que han visto decrecer la producción agrícola. Cientos de pobladores en las ciudades y zonas de minifundio están ubicados en zonas de alta fragilidad ambiental y es lugar común que derrumbes e inundaciones afecten a miles de personas cada año incrementando el sufrimiento y la miseria. Estos procesos de deterioro ambiental y social son inexplicables sino tenemos presente que detrás de ellos hay una economía de saqueo y sobreexplotación de los recursos naturales y el medio ambiente que mediante la violencia ha acosado a los productores rurales para apropiarse de sus tierras, imponer la ganadería en latifundios y los monocultivos de corte capitalista, mientras los campesinos, indígenas y afrocolombianos son desplazados fuera de sus territorios ancestrales hacia las frágiles laderas cordilleranas o hacia los cordones de miseria de las ciudades. Tres millones de desplazados por la violencia en la última década son el indicador más evidente de esta crisis social y humanitaria de profundas repercusiones ecológicas. La expansión de los intereses capitalistas esta ligado al control sobre territorios indígenas, de comunidades negras y sobre tierras del estado y es propiciada para garantizar el poder mediante la violencia, requerida para garantizar la producción. Las nuevas fuentes de energía como el alcohol carburante no toman en consideración a los medios naturales ni a las comunidades vegetales y animales. La causa de este tipo de desarrollo destructivo no es, por lo tanto, la irracionalidad capitalista, sino precisamente su lógica inherente. La destrucción del medio ambiente en función de los dictados del mercado mundial y los intereses de las multinacionales se encuentran, en los países dependientes como Colombia, ligada estrechamente a los intereses norteamericanos, en contradicción aún más flagrante con las estructuras sociales desarrolladas históricamente y con las tradiciones de vida. La administración del tiempo y el espacio, típica del imperialismo en esos países ha generado una infraestructura casi exclusivamente orientada a las necesidades de los centros económicos de los países industrializados, incrementando los niveles de deterioro de nuestro medio ambiente. Como las manifestaciones más sobresalientes de la crisis ambiental podemos señalar las siguientes:
Los cambios climáticos propiciados por la sociedad de consumo que incrementan sustancialmente el uso de combustibles fósiles, con la producción de gases efecto invernadero que propician el calentamiento global y los patrones atmosféricos , cambiando el régimen de lluvias y de evaporación, aumentando la cantidad y la brutalidad de los ciclones tropicales. La subida del nivel del mar es muy probable. Según la amplitud, pondrá en peligro enteras zonas litorales e insulares, con especial amenaza en la región Caribe y el litoral Pacifico donde viven millones de colombianos en condiciones de pobreza y marginalidad sobre áreas de alta vulnerabilidad frente a las manifestaciones de los cambios climáticos. Los cambios climáticos también amenazan la existencia de los suministros de agua y energía lo cual repercutirá en la calidad de vida de la mayoría de la población colombiana.
La contaminación del aire debido al crecimiento del trafico automotor de vehículos particulares y sistemas de transporte masivo de mala calidad, así como el crecimiento industrial, en las grandes ciudades ha incrementado los riesgos sobre la salud humana y los datos epidemiológicos de los últimos años muestran resultados preocupantes en incremento de las enfermedades respiratorias especialmente en la población infantil ubicada en las áreas de mayor densidad poblacional y de influencia de la industria, que es la más vulnerable.
La contaminación de los recursos hídricos, ya sea por la disposición de aguas residuales industriales y domesticas sobre las fuentes de agua como por la sobre explotación y contaminación de las aguas subterráneas Su consecuencia más grave es la acumulación de metales pesados -mercurio, cadmio y otros- y de compuestos orgánicos tóxicos en los sedimentos y, peor, en el agua misma; la acumulación de sustancias grasas, nitratos y fosfatos provoca el crecimiento sin control de ciertas plantas acuáticas, deteriorando gravemente este recurso natural y poniendo en grave riesgo la salud de la población. Según datos recientes en Colombia hay 12 millones de personas que no tienen suministro de agua potable, lo cual incrementa la crisis social.
El deterioro de los suelos y su manifestación más grave como son los procesos de desertización están cubriendo gran parte los altiplanos andinos y la zona costera, lo que ha obligado a miles de pobladores rurales a abandonar sus tierras debido a la baja productividad de las mismas, incrementando como desplazados ambientales, los desplazados que por el conflicto armado, engrosando las poblaciones pobres de las ciudades y pueblos.
La deforestación y deterioro de la biodiversidad y de los recursos genéticos ha ido de la mano del desplazamiento de poblaciones campesinas por el paramilitarismo respaldado por los terratenientes para incrementar la ocupación de tierras por la ganadería. 42 millones de hectáreas están ocupadas por vacas mientras solo 4 millones están en agricultura. La ganadería en Colombia por sobrepastoreo y ubicación en zonas de alta fragilidad ecológica contribuye a la erosión de los suelos, la destrucción de la biodiversidad, la contaminación de las aguas y la pobreza. El hato ganadero reposa en pocas manos y genera solo el 16% del empleo rural. La biodiversidad también se ve amenazada por la biopirateria y la introducción de organismos genéticamente modificados que afectan la permanencia de cultivariedades campesinas e indígenas e introducen erosión genética afectando la soberanía y la seguridad alimentaria. La producción de organismos genéticamente modificados, en lugar de seguir siendo una técnica de laboratorio, se impone como una de las biotecnologías claves utilizadas por el capitalismo para encontrar nuevas salidas y extender su dominio hasta el nivel más íntimo (hasta ahora fuera de su alcance) de una actividad humana milenaria: la reproducción y el control genético de las especies vegetales y animales. La calidad alimentaria ha disminuido a tales niveles que la anemia acosa al 60% de la población infantil por debajo de doce años en los estratos más pobres de la sociedad.
2. Resistencia popular
Frente a esta situación los movimientos indígenas y afrocolombianos han realizado acciones de resistencia a los problemas ecológicos, derivados de la ocupación de sus territorios por actividades petroleras, energéticas, mineras, de explotación de la biodiversidad de los bosques, de instalación de monocultivos como la palma africana que han derivado en conflictos ecológicos y ambientales de gran magnitud cuestionando la raíz depredadora que acompaña el modo de explotación capitalista. Se destaca la resistencia de los pueblos indígenas al TLC, de los embera katíos a la instalación de la represa Urrá en el departamento de Córdoba, las prolongadas luchas de resistencia de los indígenas U¨wa contra la explotación petrolera de Occidental de Colombia, de los pueblos afrochocoanos contra la invasión paramilitar para la explotación de las maderas y la implementación de los cultivos de palma, de los pueblos indígenas de la Guajira y la Sierra Nevada de Santa Martha contra la degradación ambiental producto de la explotación de carbón en el Cerrejón y de los pueblos indígenas de la Amazonía y el Cauca contra la explotación petrolera, maderera y los cultivos ilícitos y su control mediante la depredadora fumigación agenciada por los gobiernos y los Estados Unidos. El movimiento campesino y popular en forma cada mas creciente manifiesta acciones de resistencia contra el deterioro de los recursos hídricos y la privatización de los mismos que afectan la salud y sus precarias economías.
3. La izquierda y el movimiento sindical y popular han estado ajenos a los problemas ecológicos.
Hasta ahora los movimientos y partidos de izquierda, así como el movimiento sindical han estado ajenos a los procesos de defensa del ambiente sano como un derecho colectivo relacionado directamente con el derecho a la vida. Muchas veces el movimiento sindical considera que las luchas ambientalistas afectan la estabilidad laboral y por lo tanto no son de su acogida. Por otra parte los movimientos y partidos de izquierda observa las luchas ecológicas como movimientos marginales sin importancia social y las demandas ecológicas como reivindicaciones ajenas a las luchas sociales por el bienestar, la equidad, la democracia y el socialismo. Nada más ajeno. Las crisis ecológicas que han dado lugar al surgimiento de cientos de organizaciones ambientalistas y de procesos de resistencia a la degradación ambiental están cada vez más ligadas a la mejora de las condiciones de vida de la población y a la denuncia del sistema capitalista y sus secuelas de degradación ambiental. Es por esta razón que los movimientos sindicales y la izquierda deben tomar partido por la alianza con el movimiento ambiental y las acciones de indígenas y afrocolombianos en la defensa e integridad ambiental y cultural de sus territorios y del movimiento campesino y popular por condiciones ambientales saludables. Reconocemos como movimiento de izquierda que es imposible el medio ambiente sano y un desarrollo ambientalmente sostenible dentro del capitalismo y menos aún dentro de la lógica del neoliberalismo que actualmente está al mando de la globalización. La conquista del bienestar y la equidad ecológica y social solo es posible mediante la ampliación de la democracia social económica y política en donde predominen los intereses colectivos y la defensa del bien común y del patrimonio nacional que representan los recursos naturales de la nación colombiana.
ASPECTOS PROGRAMATICOS
1- SOBERANIA AMBIENTAL
El PDA defenderá la soberanía nacional sobre la totalidad de nuestros recursos naturales, renovables y no renovables; su administración y racionalización, así como los servicios ambientales derivados de éstos. 2. DEFENSA DE LOS RECURSOS NATURALES Y DE LA DIVERSIDAD BIÓTICA Y CULTURAL
El PDA trabajará en el cuidado de la biodiversidad y en su defensa como patrimonio nacional, contra patentes en todas sus formas de genomas, especies y variedades nativas y propias de nuestro territorio, así como cualquier especie genoma o variedad sobre el planeta, por considerarlos patrimonio de la humanidad. La defensa de la propiedad intelectual sobre los recursos de la biodiversidad como las cultivariedades ancestrales y la medicina natural desarrollada por los pueblos indígenas, afrodescendientes y campesinos.
3- DEFENSA DE LOS DERECHOS AMBIENTALES CONSTITUCIONALES
El PDA se propone hacer cumplir en su totalidad el Artículo 79 de la Constitución que promulga el derecho a un ambiente sano para todos los colombianos y los demás artículos que se relacional con la protección y el control de los recursos naturales y el medio ambiente como patrimonio común de los colombianos que en tal sentido coordinará procesos democráticos en la construcción de una política ambiental participativa y concertada, en el marco del estado social de derecho, en consonancia con la generación de una política territorial ambiental articulada a los temas sociales, económica y política.
4- CONVENIOS INTERNACIONALES CON RESPETO DE LA DIGNIDAD DE LA NACION COLOMBIANA
El PDA trabajará por el cumplimiento de los convenios internacionales referentes al tema ambiental suscritos por Colombia, previa evaluación positiva de los mismos, es decir que no afecten los intereses ambientales del país; igualmente el PDA denunciará ante los organismos nacionales e internacionales competentes, los convenios o tratados en su conjunto o en sus artículos o partes que atenten o sean contrarios a los intereses nacionales o que afecten negativamente nuestra soberanía ambiental. De lo anterior se desprende que la ratificación y defensa o por el contrario la denuncia, en su totalidad o en sus partes de los mencionados tratados o convenios, aplicará tanto para los compromisos ambientales adquiridos por el país, como para los futuros convenios o tratados ambientales. 5- EDUCACIÓN Y FORMACIÓN AMBIENTAL Y POPULAR
El PDA trabajará por el desarrollo de un nuevo modelo de educación ambiental enfocado a la defensa de la misma soberanía ambiental, la preservación y aprovechamiento racional de los recursos naturales, que genere en la comunidad estudiantil de todos los niveles una conciencia ambiental, que los comprometa con la defensa de dichos recursos. Igualmente el PDA trabajará para desarrollar un programa permanente de alfabetización ambiental de la población en general, a fin de lograr un compromiso real de la sociedad en la tarea urgente de la defensa, protección, uso racional de los recursos naturales, renovables y no renovables.
6- EL INDIVIDUO COMO PARTE DE SU PROPIO ECOSISTEMA SOCIAL.
El reto mas grande para la sociedad y en este caso para el PDA es la reivindicación del individuo como ser social e intelectual; el PDA trabajará para hacer cumplir la obligación del estado de ofrecer a sus ciudadanos las condiciones necesarias para desarrollar sus competencias como ser humano intelectual; es decir el restablecimiento de un ecosistema humano, para lo cual usaremos el término “eco sociedad”, es decir el individuo como parte integral de un ecosistema social y no como simple observador del mismo; en ese orden de ideas se deberá trabajar para restablecer las condiciones de un entorno natural favorable que eleve al individuo de su simple condición de ser vivo que simplemente lucha por su supervivencia — que en el común de los casos se limita a nacer, crecer, reproducirse y morir—, a su condición natural de ser pensante, intelectual y social.
7. INTEGRACION AMBIENTAL INTERNACIONAL EN ZONAS DE FRONTERA
El Polo Democrático Alternativo luchará por el fortalecimiento de políticas de planificación y ordenamiento de los territorios fronterizos en áreas estratégicas por la existencia de recursos naturales y diversidad étnica y cultural, compartidas con otras naciones latinoamericanas como en el caso de la zona del Darién con Panamá, el Catatumbo y el Orinoco con Venezuela, las ricas zonas auríferas y de selvas en el Macizo Guyanés con Brasil y Venezuela; la cuenca de la Amazonía fortaleciendo el desarrollo del Pacto Amazónico, las riquezas del Chocó Biogeográfico con Ecuador y los ecosistemas coralinos y marinos en la cuenca del Mar Caribe que nos unen en intereses dentro del Plan de Acción del Gran Caribe con las republicas Centroamericanas, Cuba y las Antillas. Se buscará la participación activa de los pueblos indígenas y afrocolombianos fronterizos, que han poblado y conservado milenariamente los recursos existentes como el pueblo Katio, el pueblo Wayuú, el pueblo Motilón Barí, los diversos pueblos de la región Amazónica y los afroamericanos de la cuenca del Pácifico.
8. DEFENSA DE LA DIVERSIDAD ETNICA Y CULTURAL Y APOYO A LA INTEGRIDAD DE LOS TERRITORIOS ANCESTRALES
El PDA acompañará los procesos de resistencia de los movimientos campesinos, indígenas y afrocolombianos e integrándose a la lucha de ellos por la defensa de sus culturas, autonomía, gobierno, sostenibilidad ambiental y organización de sus territorios ancestrales (resguardos, cabildos, los planes de vida, los planes de etnodesarrollo, los palenques, los consejos comunitarios) en constante amenaza por factores externos, internos, violentos y no violentos; en tal sentido el PDA defenderá la autonomía de todos los pueblos y culturas étnicas y sus formas de gobierno contra todos los factores que los violenten e integrará mediante el diálogo constructuvo a dicho pueblos para la consolidación de la nación colombiana y un estado de derecho que responda a la realidad pliriétnica, ambiental y cultural de Colombia. También denunciará y combatirá la explotación de los recursos naturales renovables y no renovables que se abre camino de una manera extrema a partir de las políticas neoliberales que desconocen las resistencias ecológicas y ambientales y culturales que campesinos, indígenas y afrocolombianos han realizado desde décadas anteriores por la defensa de sus territorios ancestrales, sus sistemas productivos y sus culturas y que han conseguido que la nación haya aprobado el Convenio 169 de la OIT sobre pueblos indígenas y que el legislativo y la Constituyente haya dado vía libre a la Ley 70 de 1993 sobre comunidades afrocolombianas. Esta legislación que reconoce los derechos ancestrales sobre los territorios étnicos esta gravemente amenazada por la nueva legislación como la Ley Forestal, la Ley del Agua y la Ley de Reforma Agraria en proceso e discusión en el parlamento así como el TLC con Estados Unidos y otros convenios multilaterales para el desarrollo de megaproyectos en América Latina como las integraciones fluviales, energéticas y viales lideradas por el capital transnacional.
9. DEFENSA DE LA AUTONOMIA DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS Y AFROCOLOMBIANOS Y SU RIQUEZA AMBIENTAL
La amplia riqueza cultural y étnica de la nación colombiana ha llevado a que a pesar de la integración capitalista realizada desde la Conquista violentamente sobre las culturas nativas o afrodescendientes, subsistan formas de gobierno y organización de estos pueblos que han garantizado la supervivencia de los mismos. Estas formas como los resguardos, los cabildos, los planes de vida, los planes de etnodesarrollo, los palenques, los consejos comunitarios y otras formas de gobierno están siendo amenazadas permanentemente por la colonización dirigida por el Estado o patrocinada por éste, como los grupos paramilitares en el Choco Biogeográfico, la Amazonía y la Orinoquia, así como por la guerrilla insurgente. El PDA, defenderá la autonomía de todos los pueblos y culturas étnicas y sus formas de gobierno contra todos los factores que los violenten e integrará mediante el dialogo constructivo a dichos pueblos para la consolidación de un Estado nacional de derecho que responda a realidad pluriétnica y cultural de como una parte de la riqueza y de oportunidades de la nación colombiana en la construcción de la sostenibilidad ambiental del desarrollo.
10. ORDENAMIENTO Y PLANIFICACION AMBIENTAL TERRITORIAL PARTICIPATIVO
La planificación democrática del territorio que se corresponda con los desarrollos históricos es una de las tareas más urgentes que debe afrontar la nación colombiana en las próximas décadas. En este sentido el nuevo ordenamiento territorial del país, que consulte las realidades económicas, sociales y culturales de las poblaciones, particularmente de las comunidades indígenas y afrocolombianas, salvaguardando la unidad y la integridad territorial de la nación debe ser una tarea cotidiana del PDA a partir de convocara a todas fuerzas sociales y políticas a repensar la nación colombiana e impulsar el mandato de la Constitución de 1991 de una Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial tendrá como insumos el ordenamiento ambiental territorial, respetando las cosmovisiones y los desarrollos autónomos regionales que serán la base de la consolidación de la unidad nacional democrática.
Los sectores que confluyen para la construcción del PDA los une la historia de luchas que cada uno de ellos ha desarrollado contra el modelo capitalista que genera desigualdad y violencia contra el pueblo y favorece el régimen de propiedad territorial latifundista y ganadero y la acumulación de capitales en pocas manos que además de la opresión política y social esta acompañado de procesos de degradación de la naturaleza que lo hace insostenible ambientalmente. Este régimen debe ser desmontado y reemplazado por un régimen democrático que además haga de las políticas de sostenibilidad ambiental y cultural su norte en materia de planificación y de superación de las desigualdades. Colombia en un país donde la naturaleza y la diversidad cultural ha permitido que aún mantenga una importante cantidad de recursos para construir una nación sin hambre, sin pobreza y con inclusión social. Para ello el PDA debe escuchar todas las voces, cosmovisiones y las sensibilidades que emanan del pueblo y contribuir a su posicionamiento en la dirección del Estado, construyendo un nuevo modelo de desarrollo que responda a las expectativas de una nación democrática en todas sus formas.
11. DEFENSA Y PROMOCION DE LA SOBERANIA, SEGURIDAD ALIMENTARIA Y LA AGRICULTURA SOSTENIBLE
La soberanía alimentaria es una garantía de un desarrollo democrático y de un pueblo con dignidad. Para tal efecto la reforma agraria democrática debe ser una de las tareas más urgentes. Una reforma agraria que apunte a desmontar definitivamente el régimen de latifundio y minifundio y propicie un aprovechamiento y disfrute de los beneficios que ofrecen los suelos, los bosques, los recursos faunísticos, la biodiversidad y los recursos hídricos del país. Solo de esta forma se podrá garantizar la soberanía y seguridad alimentaria. La protección de la producción rural irá de la mano con el fortalecimiento de los gobiernos comunitarios de indígenas, campesinos y afrocolombianos sobre sus tierras y se favorecerá el mercado campesino y la protección de los sistemas ancestrales ambientalmente sostenibles. En este sentido y a partir del Ideario de Unidad, el PDA trabajara por una Ley Agraria que se construya desde las comunidades rurales para que de esta forma se garanticen sus derechos como productores de alimentos y vigilantes en la conservación y aprovechamiento sostenible de la biodiversidad y otros servicios ambientales de los ecosistemas naturales. En las zonas urbanas el PDA elaborará y aplicará cuando este en los gobiernos locales una reforma urbana que confisque las tierras ociosas y las ponga a producir en agricultura orgánica y sostenible por las comunidades pobres para su beneficio y en la lucha contra el hambre más allá de las políticas de repartición de alimentos. La producción agrícola urbana debe hacerse una realidad en beneficio de las clases desposeídas y los desplazados.
PROGRAMA DE ACCION
1. El PDA luchará por una integración regional y mundial, asumida con autodeterminación y soberanía. Por ello enfrentaremos de manera política, teórica y con movilización el ALCA (Acuerdo de Libre Comercio de las Américas), el TLC (El Tratado de Libre Comercio con EEUU) y la OMC (Organización Mundial del Comercio), pues estos instrumentos sirven para trasladar los problemas ambientales y económicos a los países periféricos mientras concentran el bienestar y los beneficios en los países del Norte y en las elites minoritarias del Sur. Denunciaremos la intromisión del capital extranjero ya sea a través de la Banca Multilateral o las ONGs multinacionales como la Fundación Natura, Conservación Internacional, GTZ, USAID y otras que se aprovechan de los servicios ambientales como el efecto sumidero de los bosques naturales y las selvas, expropiando a campesinos que por centurias han conservado estas áreas naturales. Frente a ello, debe levantarse una política clara de prohibir la ingerencia de estas organizaciones y la banca multilateral en la administración de los servicios ambientales de nuestros ecosistemas naturales, fortaleciendo las administraciones a través de territorios colectivos de comunidades afrocolombianas, indígenas y campesinas.
2. Defendemos el patrimonio ambiental como un don inalienable de los colombianos. Por ello enfrentamos la privatización de los bienes y servicios estratégicos comunes, enfrentamos la privatización de los parques nacionales naturales, del agua, de la energía, de los paisajes, de la cultura, nos oponemos a la mercantilización de la naturaleza, de nuestros genes, de la biodiversidad, del aire, de la vida, que son incentivadas por las Instituciones Financieras y las Corporaciones Trasnacionales, y que se expresan a nivel regional en iniciativas como IIRSA, y a nivel nacional en iniciativas como la del Segundo Centenario.
3. Denunciaremos y nos oponemos a los proyectos de reforma agraria que desconocen los territorios colectivos, que legalizan el arrebato de tierras a campesinos mediante la violencia y buscan entregar las mejores tierras al capital nacional y transnacional y deteriorar los ecosistemas naturales. Luchamos por una reforma agraria democrática que favorezca a la mayoría de la población campesina y garantice la soberanía y seguridad alimentaria para el pueblo colombiano, respetando el medio ambiente.
4. Propendemos por salud ambiental y pública de calidad y para todos y por el disfrute al ambiente sano como un derecho fundamental.
5. Denunciaremos el saqueo de los recursos marinos vivos por la flota pesquera de los Estados Unidos en el mar Caribe debido a tratados internacionales que hipotecaron nuestra soberanía y reafirmamos los derechos de la nación colombiana sobre los recursos marinos vivos y sobre los recursos minerales del mar territorial y su fondo.
6. Impulsaremos una diplomacia internacional que represente dignamente la soberanía del pueblo y la nación colombiana. Crearemos para ello una nueva escuela de diplomacia y hacer control político y veeduría a los organismos multilaterales, las instituciones financieras multilaterales, los convenios y tratados internacionales y a las representaciones diplomáticas.
7. Nos proponemos convertir el ordenamiento del territorio en reconocimiento y respeto de las dinámicas naturales y culturales. Reconocemos que el ordenamiento del territorio es fruto de las relaciones entre las sociedades y la cultura y en este contexto buscaremos asegurar la equidad intergeneracional, entre géneros, entre regiones, entre pueblos, garantizando la soberanía alimentaria, energética, ecológica, cultural y política. Trabajaremos por unas reformas acuaria y agraria, en el campo y las ciudades, en el mar territorial y en los territorios continentales.
8. Trabajaremos por una articulación sustentable entre la ciudad y la región. En la ciudad-región nos proponemos garantizar una movilidad sana y preferentemente pública, justicia ambiental y equidad social, manejo de los detritos, reciclaje y re-uso y una línea de dignidad para el consumo de servicios públicos y para un hábitat creativo.
9. Impulsaremos investigación y el uso de formas de energía renovables que reemplacen los combustibles fósiles y otras energías similares, causantes de gases de efecto invernadero y cambios climáticos con sus graves consecuencias sobre la población mundial.
10. Gobernaremos contra la discriminación ecológica, sexual, social y racial.
11. Enfrentaremos el patriarcalismo en todas sus expresiones políticas, sociales, culturales económicas y simbólicas.
12. Fortaleceremos nuestra identidad cultural, fomentando la creatividad artística, invirtiendo en el desarrollo de la investigación un equivalente del PIB de defensa nacional y emprendiendo una campaña nacional de alfabetización ambiental.
13. Fortaleceremos los procesos de comunidades locales que buscan una vida sostenible, mediante el aprovechamiento colectivo de los bienes y servicios locales, donde se promueve la conservación de las semillas, el cuidado del agua, de los humedales, y los páramos, donde se defiende el manglar, se cultiva la biodiversidad, se comercia con justicia, y donde se proponen nuevas formas de significación que respetan con distancia crítica las culturas ancestrales campesinas, indígenas y afrocolombianas.
14. Nos oponemos a la utilización de la energía nuclear en todas sus formas debido a los graves riesgos que esta y sus desechos generan sobre el medio ambiente, la salud y la existencia misma de la especie humana.