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“Uribe nos puso en la boca del lobo”
Carlos Gaviria, el máximo dirigente del Polo Democrático, explica por qué pidió un examen mental del Presidente. Responde uno a uno los señalamientos del primer mandatario y recuerda los tiempos en los que ambos se dedicaban elogios.

Carlos Gaviria Díaz
Lunes 12 de febrero de 2007

En medio de un ambiente de música clásica y libros, muchos libros, Carlos Gaviria, en su apartamento-oficina, retoma un poco la calma después de una semana de agrio debate con el Presidente de la República. En 1996 estos dos personajes también estaban frente a frente, pero intercambiando elogios y halagos. Un joven gobernador de Antioquia, Álvaro Uribe Vélez, condecoraba a su ex profesor de Derecho, un respetado magistrado de la Corte Constitucional.

FURIA O ESTRATEGIA

Félix de Bedout: Doctor Gaviria, ¿decir que el Presidente necesita un examen mental no es entrar en un camino sin retorno de agravios personales?

Carlos Gaviria: Yo no lo he hecho como un agravio, puede haber alguna hipérbole en lo que afirmé, pero yo quise decir esto y creo que fue en beneficio del Presidente: que si una persona tiene algún problema emocional que lo ha trastornado, que lo tiene descontrolado, entonces se justifica alguna reacción como la que está observando ahora, porque si ninguno de esos trastornos existe me parece completamente injustificable la conducta del señor Presidente.

F.D.B.: Pero, ¿no tiene razón el Presidente en molestarse cuando atacan a su familia a través de su hermano, señalándolo de paramilitar?

C.G.: Lo que se ha anunciado es un debate por parte del senador Gustavo Petro, un debate que va a realizarse en el Senado próximamente sobre el origen del paramilitarismo en Antioquia. Yo jamás he hecho una afirmación que se refiera a la familia del Presidente y la furia de éste no era únicamente con Gustavo Petro, sino también conmigo y me parece que tanto la indignación con ocasión del debate como la rabia con cada uno de los militantes del Polo son completamente impropias de un Presidente. Los debates políticos están contemplados en la Constitución y es allí donde el Gobierno tiene que hacer su defensa.

F.D.B.: Pero hay quien piensa, como el ex presidente Ernesto Samper, que está mal atacar al Presidente a través de su hermano…

C.G.: Yo no puedo afirmar qué es lo que Gustavo Petro va a imputarle al Presidente, pero sí quiero hacer una observación: cuando se trata de una persona pública la línea divisoria entre la vida pública y la vida privada es bastante frágil, porque un ciudadano común y corriente tiene derecho a que no le ausculten su vida privada y la vida de su familia, pero si se trata de un político, es muy posible que los nexos de su familia y los actos de sus parientes afecten la vida del país, porque los actos de sus parientes pueden estar ligados con los actos del gobernante.

F.D.B.: Rafael Pardo en su columna escribió que esta no es una salida de ‘chiros’ del presidente Uribe, que esto es un libreto bien armado desde la Casa de Nariño y que tiene dos objetivos: cambiar el tema y erosionar el debate de Gustavo Petro…

C.G.: Bueno, fíjese usted que la interpretación de Pardo es menos benévola que la mía, porque si yo digo que el Presidente simplemente se ha salido de casillas, estoy tratando de entender una situación transitoria. Rafael Pardo lo que le atribuye es una estrategia pensada, premeditada, para obstaculizar el debate. Yo no descarto que esa estrategia exista, porque lo que sí se revela es una incomodidad y un temor del Presidente, casi que un estado de ansiedad por el solo anuncio del debate.

F.D.B.: Si esa es la estrategia, ¿no cayeron ustedes redondos en la trampa?

C.G.: Bueno, lo que sucede es que nosotros no podemos rehusarnos a un debate como el que pide el Presidente, por exótico y extraño que parezca.

F.D.B.: ¿No le queda mal al Polo recurrir a una tutela para pedirle rectificación al Presidente?

C.G.: Esa tutela no la promovió el Polo. Yo me enteré de que se había promovido esa tutela por los medios. Yo personalmente no estoy de acuerdo, me parece un instrumento jurídico improcedente y los que la promovieron lo han hecho a título puramente personal.

F.D.B.: ¿Usted le acepta al Presidente el debate público sobre este tema?

C.G.: Claro que sí. Lo que me sorprende es que el Presidente, que rehuyó la confrontación en los medios durante la campaña electoral, ahora sí quiera debatir en público. Pero si esa confrontación va a tener lugar, tiene que ser después del debate que se haga en el Congreso por parte de Gustavo Petro, porque nosotros no podemos contribuir a que un debate tan importante se entorpezca.

LOS SEÑALAMIENTOS

F.D.B.: Hablemos de lo que Álvaro Uribe ha dicho en su contra, ¿usted tiene o ha tenido alguna relación con las Farc?

C.G.: Ninguna, jamás, yo creo que nunca en mi vida he hablado con algún guerrillero de las Farc, que yo sepa. Digo que yo sepa porque de pronto uno habla con un amigo, con un discípulo, con un compañero y después le dicen “¿no sabe que ese era militante?”, no soy consciente de haber hablado en mi vida jamás con alguien de las Farc.

F.D.B.: ¿Alguna vez se reunió con alguien del secretariado?

C.G.: Nunca, ni fui de quienes estuvieron en peregrinación al Caguán durante la época del proceso de paz del presidente Pastrana, que a mí, por cierto, me parecía un esfuerzo que valía la pena hacer pero nunca estuve en el Caguán ni fui invitado al Caguán ni he tenido el más débil nexo con las Farc.

F.D.B.: ¿Y con el Eln?

C.G.: Con el Eln he tenido nexos oficiales y públicos y voy a decirle cuáles son: la primera vez fue en los diálogos de Maguncia, fui invitado a hacer parte de una comisión de la sociedad civil y puse en conocimiento de la sala plena de la Corte Constitucional, porque en ese tiempo era magistrado, la carta de invitación y la Corte por unanimidad me dio autorización, porque consideraba que ese proceso de paz era importante para el país. Y le cuento, la primera vez que estuve con un miembro del Eln me acompañaba el actual vicepresidente Francisco Santos, además del Dr. Luis Carlos Villegas, la periodista María Isabel Rueda, el Dr. Sabas Pretelt, el Dr. Augusto Ramírez Ocampo, entre otros. A raíz de eso realizamos varias gestiones públicas de diálogos con Felipe Torres y Francisco Galán y en 2005 fui invitado a Cuba a presenciar la iniciación de diálogos con el Eln, ya no con la sociedad civil sino con el Gobierno. El Dr. Luis Carlos Restrepo, Alto Comisionado para la Paz, me dio las gracias por haber asistido, y luego he sido invitado por los garantes, dos o tres veces a la Casa de Paz de Antioquia, siempre en función de lo mismo, del proceso de paz. Por fuera de esas conversaciones nunca he tenido un contacto con miembros del Eln.

F.D.B.: También lo acusa Álvaro Uribe de hacer demagogia con los fallos de la Corte Constitucional…

C.G.: Ese cargo también quiero rechazarlo de la manera más enfática. Él me ha hecho señalamientos en referencia a dos fallos: el de las Empresas Varias de Medellín y el de la despenalización de la dosis personal de la droga, ninguno de esos fallos es mío, son propuestas que yo hice y la Corte por mayoría avaló. Yo creo que las cosas se interpretan al revés. No es que yo pidiera votos por la manera como fallé sino que mucha gente votó por mí porque le gustaban mis fallos, y mis fallos, que son fallos en derecho, pueden haber traído consecuencias benéficas para sectores desprotegidos, que es lo que pretende un estado social de derecho y eso me enorgullece.

F.D.B.: Uribe ha dicho que usted tiene un sesgo a favor de la guerrilla, un sesgo antiinstitucional, un sesgo antifuerza pública…

C.G.: A mí esas declaraciones me parecen sorprendentes, ¿por qué? Porque son incongruentes. Cuando yo estuve de magistrado de la Corte Constitucional y cuando llegué a la presidencia de la misma, él, como gobernador de Antioquia me confirió el Escudo de Oro de Antioquia en la categoría superior y pronunció un discurso en el que justamente hacía una defensa y un elogio de la filosofía liberal que yo profesaba, de que de mí había aprendido la capacidad de disentir, el respeto por la opinión ajena. Y además, en una entrevista que le hicieron en la revista Cromos dijo el hoy Presidente que él había aprendido las nociones de Estado de Derecho de dos personas: de Alfonso López Michelsen y de Carlos Gaviria. Yo encuentro que es absolutamente incongruente que se me diga que soy sesgado y antiinstitucional y que simultáneamente se diga que de mí aprendió lo que es el Estado de Derecho.

F.D.B.: ¿Usted siente que estos señalamientos han afectado su seguridad personal?

C.G.: Usted pone de presente algo que es preocupante, y es el peligro que tienen las palabras de un gobernante con respecto a sus adversarios, especialmente cuando las palabras que se pronuncian son tan desmesuradas y existe en el país sin duda alguna un gran sector que apoya al presidente Uribe. Pero ese sector no todo es sensato ni es mesurado, y por tanto cuando el Presidente lo trata a uno como nos está tratando a los dirigentes del Polo, sin duda nos está poniendo en la boca del lobo.

F.D.B.: ¿Usted se siente amenazado?

C.G.: No he sido amenazado, en eso debo ser absolutamente claro, creo que justamente por eso y como lo he confesado, mi esquema de seguridad es relativamente precario, pero en Colombia el hecho de no haber sido amenazado no lo pone a uno a salvo de ningún atentado. Ha habido muertes de muchas personas que previamente no habían sido amenazadas.

OTROS TIEMPOS

F.D.B.: Quiero volver a la condecoración que el gobernador de Antioquia, Álvaro Uribe, le entregó a usted en 1996. Así como él le hizo grandes halagos, usted también le hizo grandes elogios…

C.G.: Si le hice algún elogio sería en el mismo sentido de las calidades que hoy ratificaría. Reconozco en Uribe varias cosas: su empeño en lograr propósitos –que es ejemplar–, su tenacidad, su vocación política. Debo decir que desde el tiempo en que Álvaro Uribe era mi discípulo yo predecía que iba a ser Presidente de la República. Que mantuviéramos causas contrarias en los movimientos universitarios jamás fue motivo de enemistad mía con Álvaro, ni de que yo por esa razón lo desconceptuara, aunque desde esa época Álvaro mostraba ya su temperamento autoritario y su ideología política conservadora, aunque militaba en el Partido Liberal. Es más, recién elegido Álvaro Uribe, muchas personas lo tachaban de fascista, y les decía: “No trivialicemos el término, es autoritario, tiene vocación autoritaria, pero atribuirle fascismo es desproporcionado”, de manera que yo no creo que tenga que arrepentirme por las palabras que he pronunciado con respecto a Álvaro. He tratado de ser justo, de ubicarlo donde yo creo que ha debido estar, su proyecto político es conservador, es retardatario, y así lo he dicho pero yo no creo que eso signifique ningún denuesto de una persona.

F.D.B.: Pero, en ese momento usted estaba recibiendo una condecoración del gobernador de Antioquia que ahora cuestiona el Polo Democrático…

C.G.: Usted me pregunta si en ese momento yo no conocía la obra del Dr. Uribe. Siempre me opuse a las Convivir, además, las consideré contrarias a la Constitución colombiana. La sentencia de la Corte que declaró exequible la ley que creó las Convivir, contó con mi voto negativo, tuvo 5 votos positivos y 4 negativos, dentro de los cuales estuvo el mío.

F.D.B.: El presidente Uribe dice ahora que en los debates en la Universidad de Antioquia usted actuaba solapadamente tras bambalinas contra él…

C.G.: Nunca he trabajado tras bambalinas, y algo más, si para él era difícil la situación en la Universidad, para mí era más y voy a decirle por qué, porque yo estaba exactamente en la misma situación de Héctor Abad Gómez. Había una gran polarización ideológica, para la gente de izquierda yo era un liberal reaccionario y para las directivas de la Universidad yo era un comunista peligroso, y justamente por eso fuimos destituidos Héctor Abad y yo. Yo me precio, y posiblemente esto más bien implique una cierta incapacidad de evolución, de haber profesado siempre la misma filosofía política, que ha sido la filosofía política liberal que yo considero que únicamente puede tener plenitud en una sociedad igualitaria. Si en ese momento yo fui destituido de la Universidad no era porque mi actuación fuera solapada sino al contrario: abierta, pública.

F.D.B.: ¿Hoy quién es para usted Álvaro Uribe?

C.G.: Álvaro Uribe es un Presidente bastante eficaz, en el sentido de que sus acciones producen resultados, infortunadamente los resultados que producen a mí me provocan una gran desazón.

UNA ÚLTIMA PREGUNTA

F.D.B.: Cuando terminó la campaña presidencial, en su primera entrevista, usted fue rotundo en decir que no volvería a ser candidato, hoy no lo noto tan convencido…

C.G.: Bueno, mi intención es no volver a ser candidato, esa es mi intención, pero es que yo no quería ser candidato ni siquiera la primera vez, fui impulsado por las circunstancias, por el estímulo y las exhortaciones de los amigos. Yo no soy tan pesimista como para creer que en 2010 no surja un candidato de unidad de la izquierda mejor que yo, estoy seguro de que surgirá un candidato de esa naturaleza, y lo que sí le digo es que dentro de mi trayectoria nunca ha estado el eludir responsabilidades. Si estuviera en condiciones de hacerlo y me tocara hacerlo, lo haría, no me quedaría más remedio, pero veo bastante remota esa posibilidad y eso me complace.

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