Por Cecilia Orozco Tascón  

Se les está acabando la imaginación a Álvaro Uribe y a sus auxiliares de intrigas político-judiciales para armar montajes judiciales.

Las coincidencias entre dos denuncias sobre las que se armaron las acusaciones contra personas a las que el expresidente ve como enemigas, son obvias: la que se le hizo, en su momento, al investigador de la parapolítica Iván Velásquez, y la que le está urdiendo al senador Iván Cepeda, el futuro candidato presidencial del uribismo, Alejandro Ordóñez.

En el primero, estuvieron implicados varios condenados paramilitares; en el segundo, también. En el primero, intervino el abogado de un tenebroso preso, en el segundo, lo mismo. En el primero, aparecieron, tras bambalinas, el hermano y el primo del expresidente. En el segundo, un candidato del uribismo para las elecciones del próximo domingo y un exagente del Das. Los implicados y los hechos del primero y del segundo caso, son y suceden en Antioquia y todos los presos implicados han estado en la cárcel de Itagüí. Me da pena, pero tales casualidades sólo podrían presentarse si existiera un designio divino. Así son de asombrosas. Aquí, unas pocas:

El primero se inició —públicamente— a las 7:20 de la noche del 8 de octubre de 2007 con un comunicado de la Casa de Nariño. El jefe de Estado le otorgó carácter de interlocutor a un detenido del que nadie había oído hablar. Dijo que se llamaba alias Tasmania, y que el recluso le había enviado una carta. El comunicado decía: “…funcionarios del CTI de Antioquia y delegados de la Corte Suprema de Justicia (contactaron), en la cárcel de máxima seguridad de Itagüí, a este señor (Tasmania), para que acusara al presidente Álvaro Uribe Vélez…”.

En el escrito conocido hace unas horas, en que el procurador Ordóñez notifica al senador Iván Cepeda que le formula pliego de cargos y le imputa “falta grave a título de dolo”, se lee: “Iván Cepeda, en su condición de congresista, … presuntamente les solicitó a los señores Ramiro de Jesús Henao (alias “Simón”) y Gabriel Muñoz Ramírez (alias “Castañeda”)… que declararan en contra del expresidente Álvaro Uribe Vélez”.

En 2007, el comunicado de Presidencia: “en la carta que recibió el presidente, alias Tasmania cuenta cómo fue abordado en la cárcel de Itagüí… en donde el magistrado Iván Velásquez le (sic) ofreció beneficios a él y a su familia, a cambio de declarar en contra del presidente…”. El pliego de cargos contra Cepeda se lee: “a pedido del congresista, (los dos reclusos) tendrían que exponer determinados hechos (contra Uribe)… a cambio de algunos beneficios”.

En 2007, tal como lo certificó un año después el propio fiscal general Mario Iguarán cuando archivó la investigación del exmagistrado por ser “un burdo montaje”, Tasmania fue contactado en Itagüí por otro preso. Era alias El tuso Sierra cuyo abogado, Sergio González, escribió la carta que Tasmania firmó a cambio de $400 millones de pesos y una casa para su mamá. En 2015, Simón y Castañeda, quienes hoy incriminan a Cepeda, concertaron antes de su declaración con otro preso, alias Memín, quien los reunió con su abogado, Wilser Darío Molina. Este, tal como lo hiciera el abogado de Tasmania, preparó los testimonios de Simón y Castañeda contra el senador del Polo. González, el de Tasmania, resultó ser vecino de oficina de Santiago y Mario Uribe en Medellín. Hoy purga condena por el montaje. Wilser Darío Molina, el que interviene en el proceso contra Cepeda, no sólo funge de abogado de alias Memín, sino que aspira a ser elegido este domingo, alcalde de Amagá, Antioquia, con el aval del Centro Democrático. Así se ha promocionado en Facebook (http://on.fb.me/1LJ2Sdr). ¿Sí podrán existir dos escenarios judiciales tan exactos? A otro perro con ese hueso.

El Espectador, Bogotá.