Por: Leonidas Gómez Gómez

Donde se acaba el agua se acaba la vida. En la luna, en los 7 planetas recientemente descubiertos por la NASA a 40 años luz o en cualquier otro mundo de los que gravitan en el infinito, solo podrá haber vida si hay agua.

Los peores atentados que está cometiendo el hombre contra su planeta y por consiguiente contra él mismo, son, primero la contaminación de las aguas, luego la deforestación que viene reduciendo los caudales y para rematar, las acciones que elevan la temperatura atmosférica produciendo el derretimiento de los hielos polares y el desequilibrio medioambiental general.

Colombia es un país privilegiado. Tiene tres portentosas cordilleras, donde las montañas que sobrepasan los 3.000 metros de altura suman un área de 2,9 millones de hectáreas clasificadas como páramos. Son la fábrica natural de agua dulce más grande del mundo y aportan el 70% del consumo humano nacional. Como una tragedia anunciada, los científicos ambientalistas de Greenpeace pronostican la desaparición del 75% de esos páramos, más tarde o más temprano, dependiendo del tratamiento que les demos ahora.

De manera deliberadamente engañosa, el Plan Nacional de Desarrollo 2010-14 prohibió la minería en los páramos, pero al tiempo autorizó a multinacionales la explotación de títulos anteriores al año 2010 que son suficientes para producir el mayor daño ambiental de la historia. Tan solo en el páramo de Santurbán quedaron aprobadas 26 minas que contaminarán con mercurio, plomo, arsénico y cianuro los nacimientos de las aguas que vierten sobre los dos Santanderes, parte de Antioquía, Cesar y Bolívar.

Ilustrados por el caso Odebrecht sobre la forma como las multinacionales se asocian con los políticos locales corruptos para violar la Ley y robar nuestro país, en el Día Mundial del Agua decretado por la ONU para el 22 de marzo, invito a los santandereanos a jurar defender la “Pacha Mama”, especialmente los páramos y en particular Santurbán, para impedir que la voracidad desaforada por el oro convierta los nacederos de agua en cráteres tan estériles como los de la luna.

 

Tomado de vanguardia.com