Por Jose Arlex Arias

TRIBUNA LIBRE DE OPINIÓN

Producto de la corrupción al sufragante y de las equivocaciones en la elección de su alcalde, Cartagena vive el más grande de los caos. Por eso es necesario repasar un poco su historia con el objetivo de no volver a repetirla. Esta ciudad es generosa en improvisación y en administraciones interinas y cuenta con dos elecciones atípicas para la alcaldía –Carlos Díaz Redondo y Dionisio Vélez Trujillo–, lo que indica que quien sea elegido para cubrir la vacante de Manuel Vicente Duque Vásquez, será su tercer alcalde atípico, todo un récord. 

Ante la renuncia del alcalde Nicolás Curi en agosto de 1999, fue encargada Gina Benedetti, entre el 8 de noviembre de 1999 y el 31 de diciembre de 2000, cuando fue elegido Carlos Díaz en las primeras elecciones atípicas, ejerciendo desde el 17 de noviembre de 2001 al 17 de noviembre de 2003. Luego fue elegido Alberto Barbosa Senior del 1 de enero de 2004 al 7 de diciembre de 2005; en nuevas elecciones fue reelegido Nicolás Curi, quien gobernó del 8 de diciembre de 2005  hasta el 31 de diciembre de 2008. Vino el turno de Judith Pinedo Flórez, del 1 de enero de 2009 al 31 de diciembre de 2011. El 1 enero de 2012 se posesionó Campo Elías Terán, renunciando el 8 de abril de 2013, pero por líos administrativos y de salud, generó varias vacancias: Felipe Merlano, Oscar Brieva, Bruce Mac Master y Carlos Otero fueron alcaldes encargados. El 14 de julio del 2013 fue la segunda elección atípica, que ganó Dionisio Vélez hasta el 31 de diciembre de 2015. El 1 de enero de 2016 se posesionó Duque, quien ante su suspensión y detención, generó la vacancia al alcalde interino Sergio Londoño, y por renuncia de Duque, el 30 de octubre de 2017, hay otra elección atípica. 14 alcaldes en 18 años; de ellos, 8 en los últimos 5 años.

Esta inestabilidad administrativa trae un caos en todos los niveles, con una ciudad al garete. Si bien es cierto que la responsabilidad recae en las castas políticas y casas financiadoras que crean alianzas o empresas electorales cuyo objetivo es secuestrar el presupuesto y el patrimonio público –cual bandas criminales–, también es responsable la sociedad cartagenera, en todos sus niveles y clases sociales, con unos liderazgos que con su silencio se hacen cómplices del saqueo, e incluso muchos de ellos son parte de esa banda criminal que se roban los pesos destinados a resolver los graves problemas de: miseria, pobreza, insatisfacción de necesidades básicas, seguridad, movilidad, producción y empleos dignos que padecen los cartageneros. Esa dirigencia, junto con algunos líderes comunales y sociales, le están debiendo un acto de contrición a la ciudad, pues han servido de puya ojos a esos bandidos.

No todo está perdido: En las crisis emergen las grandes soluciones. Los cartageneros tenemos una nueva oportunidad en la elección de su tercer alcalde atípico, para la cual se barajan valiosos nombres. El Polo Democrático de Bolívar ha colocado a consideración de los cartageneros el del abogado David Múnera, hombre que lleva más de cuarenta años luchando por la ciudad, que conoce y sabe cuáles son las soluciones a sus problemas y que, como lo demostró en el Concejo, está blindado contra cualquier propuesta de corrupción. ¡Démosle esa oportunidad!

 

JOSÉ ARLEX ARIAS ARIAS

Comunicador Social - Periodista

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La Verdad, martes 14 de octubre de 2017