Por Wilson Borja Díaz

El Polo Democrático Alternativo con su candidato a la presidencia de la república, Jorge Enrique Robledo y Claudia López, candidata de la Alianza Verde, han tomado la decisión de declinar sus aspiraciones y escoger como candidato de la Coalición Colombia a Sergio Fajardo, y pasar a encabezar las listas al Senado de sus partidos. 

Es un gesto de generosidad patriótica, que hacen aquellos que tienen claro, que el interés colectivo es lo importante; que si estos llegan a buen puerto, todos, incluidos ellos mismos, podrán sentir la satisfacción del bien cumplido. En el caso de Jorge Enrique Robledo no es la primera vez, ya en otra ocasión se hizo a un lado para que otra persona ocupara la intención de llegar a la presidencia, independiente de los resultados electorales y que los intereses, de esa persona, estuvieron por encima del interés del colectivo. 

Hoy Sergio Fajardo tiene que demostrar ser merecedor de esa generosidad que es el primer paso en el camino de derrotar A LOS MISMOS CON LAS MISMAS que han gobernado en Colombia, no para el pueblo en general, sino para esos pocos dueños de todo. La responsabilidad es grande, pero confiamos que si las decisio¬nes son colectivas se logrará el cometido de poner la primera piedra hacia los cambios que necesita nuestra patria. 

El segundo paso de ese camino es concretar los puntos esbozados del PARA QUE es la coalición. No se piden grandes transformaciones para un periodo de cuatro años, pero sí cumplir con los acuerdos firmados por el Estado y la insurgencia, darle fuerza de cumplimiento real a los derechos constitucionales, principalmente en trabajo, educación, salud, vivienda, medio ambiente, cultura y soberanía alimentaria. 

Hay que comprender que una vez elegido, encontrará que no es fácil cambiar 200 años de malos gobiernos, que las fuerzas capitalistas pondrán barreras para QUE TODO SEA Y SIGA LO MISMO, porque la estructura del Estado está concebida para administrar a favor del capital; pero aun así, será la oportunidad para hacer unos cambios, aunque sean pocos, en vía a la democratización de Colombia. 

Los que lleguen a ocupar curules en el congreso, diferentes a los elegidos en los partidos tradicionales, incluidos los que se llaman nuevos partidos pero conformados por los MISMOS CON LAS MISMAS, tendrán que ayudar con su conocimiento a la tarea de hacer los cambios que necesita la nación, pero también a cumplir con la función de control que les impone la constitución para que se hagan todas las rectificaciones que sean menester por el objetivo de demostrar que sí es posible hacer una administración diferente y en favor de la población necesitada. 

El paso dado hace parte de lo que quiere el Imaginario Político, ahora debe demostrarse que se puede interpretar las aspiraciones a que sus derechos sean realidad y ganarse la condición de representarlos. 

No se puede perder de vista que otros sectores diferentes al establecimiento, que quieren el cambio, están con sus candidatos en el juego político. Lo mejor que puede suceder es que entre ellos definan uno, para que se miren posibilidades de acuerdo antes de la primera vuelta de la elección presidencial. A esto nadie se puede negar siempre y cuando se esté de acuerdo en que no puede ser con personas que representan lo mismo que se quiere cambiar, ni tampoco con quienes tienen que ganarse con sus acciones a favor de sus víctimas el reconocimiento de toda la población. 

Gracias a Claudia López y Jorge Robledo, esa generosidad será compensada con el voto consciente del pueblo.