TRIBUNA LIBRE DE OPINIÓN

En esta última columna del 2017 es necesario resaltar el personaje negativo de este año en Colombia. Se trata de la corrupción que en todos los niveles del gobierno nacional y en el sector privado –es decir, en casi toda la sociedad– se destapó en este período que agoniza. No se justifica la corrupción bajo ningún argumento, ni bajo ninguna bandería, pero es mucho más criminal aquella que se comete contra el erario, ese presupuesto que un país debe dedicar a solucionar las profundas inequidades y las necesidades básicas insatisfechas de la población. No en balde algunas culturas aplican los castigos más ejemplarizantes a los corruptos y con mayor severidad contra aquellos que gobiernan y dirigen la población.

En Colombia, los hampones "de cuello blanco", cuales bandas criminales, organizan verdaderos conciertos para delinquir mediante la creación de intrincadas redes a través de la cuales se roban el presupuesto. Su primer acto es raptarse las elecciones, ya sean presidenciales, a corporaciones públicas o de gobiernos territoriales, para desde allí secuestrar los respectivos presupuestos. Los financistas de las campañas son los que quitan y ponen al presidente de la República, a congresistas, diputados, concejales, gobernadores, alcaldes, ediles y hasta los integrantes de las Juntas Comunales; además, son los que ponen y quitan los funcionarios que deciden el manejo de los presupuestos y adjudican los contratos, a través de los cuales se roban los dineros. 

Fueron denunciadas pruebas suficientes de la cooptación por parte de Odebrecht a las campañas presidenciales de Oscar Iván Zuluaga, del uribista Centro Democrático, así como la primera campaña presidencial de la alianza Uribe – Juan Manuel Santos en 2010 y la posterior reelección de Santos en 2014; además, la multinacional financió a varios de sus congresistas y a un personaje siniestro, Gabriel García Moreno, que le impusieron solo 5 años de cárcel y una multa de $60 millones, con lo que se demuestra que ¡robarse las elecciones presidenciales y de Congreso sí paga! Mientras eso sucede, a un "roba gallinas" muerto de hambre, le dan una condena ejemplar de 10 años. No sucede nada contra los hampones de cuello blanco, quienes siguen legalizando sus robos –como fue denunciado en el Congreso de la República– con la nueva Ley de Infraestructura, con la que el Estado colombiano tendrá que cubrir los dineros que se roben los potentados en sus maniobras en la contratación. 

No se sabe nada de los verdaderos cerebros en los robos a SaludCoop, Reficar, las libranzas, al Programa de Alimentación Escolar, a la DIAN y a la Dirección Nacional de Estupefacientes; tampoco se supo más de los que tienen la plata en Paraísos Fiscales, ni hay actuaciones en contra de la apropiación, que según la Contraloría, hizo la administración española de Electricaribe, de 216.894 millones de pesos que el Fondo de Energía Social (FOES) del Ministerio de Minas y Energía, le giró a esa compañía para asumir el costo del consumo energético de los habitantes de los departamentos del Atlántico, Córdoba, Bolívar, Magdalena, Sucre, La Guajira y Cesar. ¡En estas fiestas de Navidad y Año Nuevo, estos hampones, de la gran sociedad, gastarán a manos llenas mientras el pueblo ruega por un regalito!

 

JOSÉ ARLEX ARIAS ARIAS

Comunicador Social - Periodista

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La Verdad, martes 26 de diciembre de 2017