Por Jose Arlex Arias

TRIBUNA LIBRE DE OPINIÓN

El abucheo fuerte y consistente que los colombianos le asestaron al presidente Santos en Cartagena, cuando se desplazaba por el centro amurallado para asistir a una fiesta a despedir al año viejo y darle la bienvenida al 2018, retrata el sentimiento del resto del país, confirmando que las encuestas escasamente le dan un 22% de aprobación a su gestión. Y la rechifla no fue ocasional porque circulaba por una zona restringida a los vehículos, como lo disimulan sus áulicos en los grandes medios de comunicación; ¡no!, fue una reacción consciente ante la grave situación de corrupción, miseria, pobreza, desempleo, informalidad, arrasamiento del aparato productivo e inseguridad en que su gobierno tiene casi que postrado al país.

Su último desafuero tuvo que ver con la manipulación que hizo para imponernos "una supuesta concertación" del incremento del salario mínimo legal. En este tema toca advertir: i) La conciliación o concertación es la herramienta preferida de los neoliberales para imponer sus medidas, buscando beneficiar a los más poderosos, pero con el visto bueno de los más pobres; para ello acuden a la cooptación de los dirigentes sociales y sindicales que faciliten la ejecución de su política; ii) históricamente las Centrales Obreras y pensionados han rechazado las propuestas de aumento del salario mínimo, tanto del Gobierno como de los empresarios, porque en la Mesa de Concertación no se discuten otros aspectos que inciden en el poder adquisitivo; pero además porque los porcentajes de incremento no corresponden a la realidad de los precios de los bienes y servicios; iii) acudiendo a la manipulación, cual jugador de póker, el gobierno de Santos cooptó unos dirigentes "bonzos" sindicales y de los pensionados, excluyendo a la mayor y más fuerte central obrera, la CUT, para imponer un pírrico aumento al salario mínimo del 5,9% para ubicarlo en $781.242 para el 2018, lo que significa un incremento de $43.500 al mes, o sea, $1.450 al día. 

Colombia tiene uno de los salarios mínimos más bajos de América, equivalente a 265 dólares, mientras que en Argentina es de 544; en Chile, 456; Uruguay: 431, Ecuador: 391, Paraguay: 371, Brasil: 325, Bolivia: 295, Perú: 268, México: 174 y Venezuela: 74. O sea, nos encontramos más cerca de Venezuela y México que de los mejores; llama la atención que Perú, Bolivia y Ecuador nos han superado. Si nos comparamos con otras regiones del mundo, se nota aún más nuestro rezago: El salario mínimo en Estados Unidos es de 7,25 dólares la hora, o sea, 1.160 al mes, en Canadá es de 11 dólares la hora, cerca de 1.760 al mes; Japón: 2.374 dólares al mes; España: 713; Alemania: 1.797; Luxemburgo: 2.400; Francia: 1.776; Bélgica: 1.874 e Irlanda: 1.803 dólares. Estos datos varían según el cambio del dólar y las fechas en que se hacen los incrementos, pero nos da una idea real de dónde estamos ubicados y es uno de los indicadores que reconfirman a Colombia como uno de los países más desiguales del mundo, con una baja distribución de la riqueza que está concentrada en pocas manos.

En las próximas elecciones tenemos la oportunidad de cambiar, derrotando a los mismos con las mismas, aislando a los "bonzos" que nos inmolan para beneficiar a esos cuantos poderosos. Nos llegó el turno: ¡Ahora le toca a los colombianos!

 

JOSÉ ARLEX ARIAS ARIAS

Comunicador Social - Periodista

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La Verdad, martes 09 de enero de 2018