Eduardo Sarmiento

Por Eduardo Sarmiento Palacio  

El país lleva varios años comprometido en un manejo económico basado en teorías fracasadas que se sostienen por la resistencia de los autores a reconocerlo. Las más sobresalientes se encuentran en la apertura, la salud y la construcción de carreteras.

Basados en la concepción de hace 200 años de David Ricardo de que los países se especializan en los productos de ventaja comparativa y obtienen los otros en el exterior, Colombia se comprometió en una amplia liberación comercial y cambiaria para obtener ganancias en el abaratamiento de las importaciones.

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Por Eduardo Sarmiento Palacio  

Cada cifra de la económica colombiana es peor que la anterior. La información de las cuentas nacionales reportadas a finales de la semana pasada revelan que el crecimiento del producto, que hace un año ascendía a 6%, bajó a 2,8%, contradiciendo las predicciones oficiales.

La industria, la agricultura de cereales, la minería y la infraestructura vial revelan índices negativos. El modesto avance se explica por el comercio, el sector financiero, la construcción privada y algunos servicios puntuales.

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Por Eduardo Sarmiento Palacio  

La economía ha entrado en un estado de difícil retorno. Las utilidades de las grandes empresas se extinguieron en pocos meses. La producción industrial lleva dos años y medio en recesión.

La agricultura de cereales no ha logrado superar el letargo de 20 años. El desempleo aumentó en los últimos cuatro meses, la informalidad se recrudeció y el salario real bajó.
 
Todo esto se puede sintetizar en el déficit en cuenta corriente que a mediados del año pasado se encontraba en 4,5% del PIB, en diciembre subió a 6% con la caída de los precios del petróleo y al final del año se colocará por encima del 7% del PIB.

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Por Eduardo Sarmiento Palacio  

En los últimos días aparecieron informes de las Naciones Unidas y el Banco Mundial que revelan que en América Latina, y en particular en Colombia, la movilidad social se incrementó y la clase media se amplió.

Durante el mismo período, en la mayoría de los países de la región la participación del trabajo en el PIB disminuyó, la distribución del ingreso se deterioró y la calidad del trabajo retrocedió.

En mi último libro, Distribución del ingreso con crecimiento es posible, señalo que el problema de la distribución del ingreso es teórico.

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Por Eduardo Sarmiento Palacio  

A mediados del año pasado advertimos que el país, al igual que América Latina, estaba abocado a una caída de la actividad productiva y un debilitamiento externo. La economía operaba con un creciente déficit en cuenta corriente y un elevado precio del petróleo que no eran sostenibles. La previsión se confirmó al final del año, cuando el déficit en cuenta corriente se disparó a 6% del PIB y el precio del petróleo bajo a la mitad.

El Gobierno y los centros afines respondieron aduciendo que las dos fallas estructurales se corregirían por sí solas.

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Por Eduardo Sarmiento Palacio  

En una columna reciente mostré que la rentabilidad de Isagén es muy superior que la de las carreteras, y como la enajenación de la participación del Estado en la empresa para invertirlo en obras viales significaría una pérdida patrimonial.
Más aun, pregunté que decía el banco de inversión que hizo la evaluación de la empresa sobre la rentabilidad de Isagén y su comparación con la de las carreteras.

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Por Eduardo Sarmiento Palacio  

Cuando el Gobierno anuncia su prioridad a la educación entró en un abierto conflicto con los educadores. Ante el aumento de los presupuestos públicos para el sector, los maestros se movilizaron a solicitar una mejoría de sus condiciones laborales. Dentro de un largo proceso de negociación, el Gobierno condicionó la solicitud a un examen preparado por el Ministerio de Educación, que finalmente fue rechazado por Fecode.

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Por Eduardo Sarmiento Palacio  

La economía colombiana evoluciona dentro de la incertidumbre de los precios de los productos básicos. El Gobierno y las firmas calificadoras de riesgo confían que el sistema  por sí solo esté en capacidad de asumir el choque externo del petróleo. No han querido reconocer que el país no está bien y que la caída de los precios del crudo no fue más que un detonante. La economía está siendo seriamente afectada por diez años de revaluación, los TLC, el desmantelamiento de la industria y la agricultura, y la elevada inversión en proyectos mineros ineficaces.

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