Por Roberto Elías Salcedo Martínez
Si pensáramos que por un tiempo suficiente, todos, absolutamente todos los habitantes en Colombia, nos quedáramos inmovilizados, rígidos, mejor dicho tiesos. En este lapso, al planeta llegaran seres de otra galaxia, precisamente su punto de contacto, fuese nuestra patria, podría ocurrir, al indagar sobre la organización terrícola, encontrar a nuestro Estado Social de Derecho, constituido por todo un régimen democrático, fundamentado en excelentes reglas, políticas públicas e instrumentos de gobierno.
Bastantes confiables en términos del fortalecimiento de una sociedad civilizada. Sin lugar a duda que la impresión de estos extraterrestres, no será otra cosa que haber descubierto el mismísimo “Paraíso celestial”.
Nooo, no se ría, en verdad, en el papel, si somos consientes, es reconocer todo el marco hermenéutico y el ambicioso anhelo social, perfecto por no decir impoluto. Encontramos un Estado, representado en una diversidad de instancias plenamente necesarias, encontramos toda una canalización de control que permitiría la confianza del constituyente primario en la seguridad de su acción y deber constitucional. Lo más concluyente es que todo este andamiaje esta en todo nivel: Nacional, Departamental y Local. La repetidera de la repetidera, lo cual no sería redundancia, porque como se conoce en el ámbito jurídico, redundar no es otra cosa que afianzar la carga de la prueba. En todo caso, estas replicas, garantizan la ocupación de los habitantes en el enorme aparato burocrático.
En este años de disparate climático, con lluvias cotidianas, parece absurdo oír que en el país no existe política de Agua, como ejemplo podemos decir lo contrario, porque no sólo encontramos legislación puntual sobre el preciado liquido sino vice ministerio, oficinas departamentales y delegaciones especificas a los alcaldes para la atención en la materia, incluso los centros universitarios aportan investigaciones de la sustancia vital. Otro ejemplo, es en el campo de los servicios públicos domiciliarios, teniendo una herramienta jurídica importante para que los mismos usuarios pueden ser gestores de sus necesidades básicas, tal y como lo señala la Ley 142 de 1994, con su creación de comités de control social y vocales de control. Así, sucesivamente, por donde se coja, cualquier tema por álgido que sea, cuenta con una completa normatividad y seguimiento político de Estado.
Algo que nos sorprende y queremos detenernos es en el principio plasmado en la constituyente del 91, del ordenamiento físico territorial que a través de una decena de aplazamientos se logró expedir la Ley 388 en 1997. Recogiendo todo el paquete de reforma urbana de la cual se venía avanzando en la década de los ochenta gracias a las valiosas luchas populares por la autonomía y la descentralización. Resaltando que el componente ambiental, toma fuerza como sector determinante para ajustar el equilibrio de convivencia y desarrollo. En estos momentos, diez años después de su formulación nos dejan un millar de súper libritos llamados POTs, que como todo lo anterior, es el acumulado de tanta letra muerta de este Estado, gobernado por indolentes personajes de la clase politiquera.
Volviendo a nuestra suposición. Si estos extraños visitantes nos levantaran uno por uno, nos interrogaran - ¿Cómo vivimos y de qué manera sostenemos respeto a tan envidiosa normatividad? – No solo detectaran al infierno que han llegado sino automáticamente huyeran de la faz galáctica de la tierra. Claro que sí. Se fugaran plasmados de miedo.
La formulación de los planes de ordenamientos físicos territoriales, buscaban dos aspectos, el primero: Abrir la puerta de un camino más sensato en cuando al crecimiento y desarrollo de las localidades. El segundo: Entrar en la ruta imaginaria de la Paz, como quiera que su diseño, construcción y ejecución deben ser dinámicas y de constante participación de la comunidad. Obvio, por el simple hecho de su formulación no podemos creer que se lograría la transformación del espacio físico social. Los POTs, aunque se apliquen a pie de la letra, generarían circunstancias nefastas, tanto en opresión como en respuestas violentas. La experiencia de haberlos formulados nos permite superar el nivel de conciencia para que en este próximo año, de candentes debates por el gobiernos local y en la víspera de un nuevo presidente que viene con su Plan Nacional de Desarrollo, (Prosperidad para todos) la comunidad, el constituyente primario, usted mismo se meta a defender la planificación de su municipio y localidad.
El ordenamiento físico territorial busca como objetivo principal el mejorar la calidad de pensamiento de la gente, articulando el aprovechamiento de los recursos con la armonía ambiental del entorno, entendiendo este empeño como la suma de aspiraciones de entes territoriales vecinos que apuntan a un desarrollo homogéneo de la nación. Como todo lo señalado anteriormente, más allá de su texto, nos debemos comprometer con la elección acertada del futuro alcalde que interprete en su programa de gobierno los alcances del POT y la continuidad de políticas y resortes presupuestales para avanzar en la garantía de convivencia, equidad de oportunidades y crecimiento regional, para construir el país de la decencia y la eficacia social.
La autonomía no tiene discusión, es necesario precisar un proyecto de ciudad o de municipio que a su vez se mantenga comprometido con un proyecto de Nación = Región, donde las brechas generada por la élite central de gobierno a través de su corrupción, se erradiquen. Si, no empanzamos por tener otra aptitud como ciudadanía para elegir a quien de verdad pueda ejercer con idoneidad y liderazgo un mejor porvenir de nuestros pueblos ante la responsabilidad del Estado, capaz de llegar a cada uno de sus habitantes, nos tocaría seguir resignado a que el papel aguanta todo mientras el país se sumerge en la guerra interna. Por último a manera de agradecimiento por este importante espacio que me brinda la revista frontera libre y los múltiples correos electrónicos que engrandecen la responsabilidad de escribir esta columna, les deseo a todas y todos un nuevo año de mucho más amor familiar, éxitos laborales lleno de goce, reflexión y mucho ánimo para superar el destino.








