Polo Democrático Alternativo

Petro y el arte de la destrucción

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Por Yesid Reyes Alvarado       


Gustavo Petro tiene una gran capacidad de destrucción. Así como hay personas que se destacan por su inventiva a la hora de formular propuestas, otras son mejores en el análisis crítico y el alcalde pertenece a esta última categoría.


No creo que la deconstrucción sea una tarea más simple y carente de valor; por el contrario, estoy convencido de que requiere una buena aptitud analítica, solidez conceptual y agilidad mental, características de las que hizo gala Petro mientras como congresista de la oposición lideró importantes debates. Pero es evidente que tiene enormes dificultades para proponer soluciones y defenderlas; conseguir que la movilidad en Bogotá mejore retirando de circulación la mitad de los vehículos en lugar de la tercera parte de los mismos, no es muestra de gran creatividad; como tampoco lo es la negativa a construir la ALO, una avenida que permitiría retirar de las calles bogotanas todo el tráfico de carga pesada e intermunicipal de pasajeros cuyo destino no es la capital, pero que contribuye a congestionarla.


Esa característica de su temperamento lo llevó a rehusar la invitación de Noticias Uno a comentar un informe sobre la calidad del agua de Bogotá, planteando como alternativa la de llevar el tema a la justicia con la inverosímil tesis de que se habría incurrido en pánico económico. Comprendo que el burgomaestre no sea experto en temas penales y que su mayor acercamiento a ese delito hayan sido sus manifestaciones públicas sobre la posibilidad de fusionar las empresas de servicios públicos. Pero resulta difícil de entender que prefiera protagonizar una larga discusión por twitter con Daniel Coronell sobre las supuestas motivaciones del informe periodístico y que se muestre dispuesto incluso a debatirlas judicialmente, en lugar de ensayar unas breves explicaciones constructivas en el espacio que el noticiero le ofreció para hacerlo.


No tengo nada en contra de Habermas, de quien Petro se declaró seguidor en el plano filosófico durante su controversia con Coronell. Por el contrario, creo que si sigue profundizando en su estudio podría llegar a superar los problemas de comunicación que hoy presenta y que ocuparon buena parte de la atención de ese filósofo. Su decisión de no conceder declaraciones a Noticias Uno cuando se le dio la oportunidad, no sólo generó una innecesaria polémica pública sobre la calidad del agua en Bogotá y una discusión por twitter respecto de los alcances que debe tener la labor periodística, sino que estuvo a punto de llegar a los estrados judiciales. Con razón decía Habermas que las alternativas al diálogo comunicativo son la sinrazón y la violencia.


Quizás ese rasgo predominante de la personalidad del alcalde sea el que explique el paulatino derrumbe de un equipo de trabajo bien escogido, en el que destacaban personas que prometían ser un buen complemento del burgomaestre porque han demostrado ser recursivas, con iniciativa y habilidad política, como Navarro Wolff. Todo parece indicar que Petro, sin proponérselo, está poniendo sus grandes capacidades deconstructivas al servicio de un nuevo propósito: destruir su propia imagen; y va por buen camino.


El Espectador, Bogotá, agosto 3 de 2012.


 
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