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Por Jaime Caycedo, Concejal de Bogotá

Las denuncias dadas a conocer por un grupo de miembros del Polo Democrático Alternativo acerca de la existencia de un cartel de contratación pública en la ciudad no agregan nada nuevo a lo que el contralor distrital y otras instancias de investigación han revelado, en el sentido de que cinco grandes grupos económicos controlan la contratación pública en Bogotá, los mismos que tienen fuerte presencia en toda la contratación a nivel nacional.

Tales denuncias tampoco aportan pruebas para judicializar a nadie, mientras los verdaderos corruptos mueren de risa. Lo que sí logran los pretendidos denunciantes, con el eco orquestado de los medios masivos, es enlodar al Polo Democrático, reitero, sin prueba alguna. El veneno está en golpear al Polo justo cuando está en marcha la ofensiva de la derecha para desestabilizar la alcaldía de Bogotá.

Usar la lucha anticorrupción como manera de dividir el Polo, echando el agua sucia en sus contradictores, es una traición. Las diferencias políticas no se zanjan ni por la violencia ni por el chantaje. Menos aun por el oportunismo divisionista que incita y aplaude la derecha. Dejo constancia enfática de que los comunistas no cohonestamos ni transigimos ante la corrupción. Reiteramos nuestra exigencia, varias veces expuesta en este mismo escenario y en los medios de comunicación, para que se lleven a cabo las investigaciones necesarias por parte de los organismos competentes donde aparezcan nombres y pruebas, no consejas, rumores ni suposiciones.

El error de los alcaldes del Polo ha sido prestarse a cohabitar la administración distrital con representantes de la derecha tradicional, sin atreverse a enfrentar el modelo imperante y sin empoderar ni dar medios de control a la base popular. Estamos ante un poder permanente de la ciudad, en cabeza de un puñado de grandes capitalistas, contratistas y burócratas del establecimiento, que sigue mangoneando a su antojo los recursos públicos y el poder político, frente a un poder transitorio representado por un alcalde que no logra zafarse de la maraña burocrática y política tendida con habilidad y precisión para atar el progreso de la ciudad.

Ahora es más claro que nunca que el verdadero origen de todo este oscuro fenómeno de la corrupción es el apetito inacabable del capitalismo por acumular más y más riqueza, a costa de los impuestos de los contribuyentes. Poner fin a las condiciones jurídicas y políticas que hacen posible la corrupción inherente al sistema capitalista es un propósito del Polo.

Los sistemas de contratación tal como están hoy concebidos, en el marco de privatización neoliberal del Estado, están bajo el control de una fracción de la burguesía que utiliza su influencia en el poder político dominante para acumular capital bajo una forma parasitaria, usando incluso métodos mafiosos. Ninguno de esos contratistas hoy señalados es miembro del Polo, pero ellos sí financian a diversos grupos uribistas y algunos de ellos monopolizan contratos viales y de obras públicas incumplidas en el país.

Suprimir ese monopolio y esos métodos implica una reforma profunda del Estado y una intervención popular decisoria en el control político. Hacerlo es un objetivo del Polo.

Llamamos a defender los logros alcanzados en educación gratuita, alimentación, atención en salud, en la constitución de un sistema integrado de transporte, en garantías para el ejercicio de las libertades, en el tratamiento a las decenas de miles de refugiados de la guerra y otros aspectos igualmente trascendentes para la vida de los bogotanos y bogotanas.

Exigimos así mismo la implantación de la tarifa diferencial en el transporte público en beneficio de personas con discapacidad, adultos mayores, mujeres gestantes y estudiantes. El Metro para Bogotá es una imperiosa necesidad y debe construirse en el menor plazo posible. Llamamos a la unidad de todas las corrientes honestas de la izquierda, a defender al Polo Democrático Alternativo, su unidad y su compromiso con el pueblo.

 

JAIME CAICEDO TURRIAGO
Concejal de Bogotá