Aunque si bien los expositores al Foro Experiencia de Unidad y Gobernabilidad en la Región realizado este jueves 14 de abril en el marco del IV Congreso Nacional del Polo Democrático Alternativo señalaron que no hay fórmulas mágicas o recetas concretas para avanzar en el éxito de la gestión de los gobiernos de izquierda en América Latina, si es necesario tener en cuenta la unidad política de los sectores alternativos y la articulación con los movimientos sociales y populares.

Líderes de izquierda de Ecuador, Uruguay, Cuba y Nicaragua expusieron durante el encuentro internacional que tuvo lugar en el Salón Rojo del Hotel Tequendama de Bogotá sus experiencias en el ejercicio gubernamental, las limitaciones y los retos para consolidar alternativas populares y progresistas en la región.

La instalación del foro estuvo a cargo de la presidenta del Polo Democrático, Clara López Obregón, quien dio la bienvenida a los invitados internacionales y resaltó la necesidad de intercambiar experiencias con los partidos de izquierda de Latinoamérica para que sirvan como inspiración al proceso de cambio que esta colectividad impulsa en Colombia.

Nuevo contrato social a través de un proceso constituyente, la experiencia ecuatoriana

El ministro de Cultura y Patrimonio del Ecuador y  presidente de la Comisión de Relaciones Internacionales del movimiento Alianza PAIS, Guillaume Long, abrió el foro contando la experiencia política exitosa de la Revolución Ciudadana que lidera el mandatario Rafael Correa Delgado.

El economista Correa asume en 2007 el poder en Ecuador recibiendo un país totalmente destrozado en lo político, económico y social. La izquierda ecuatoriana igualmente se encontraba no solo fragmentada sino completamente desmoralizada. Su liderazgo se consolida en forma contundente tras haber impulsado un nuevo contrato social mediante un proceso constituyente con amplia participación popular que va a dar nacimiento a la Constitución de Montecristi de 2008.

Con este nuevo instrumento  constitucional, señala Long, el gobierno de Correa inicia una fase refundacional, recuperando la patria, luego del caos institucional que llevó a tener siete presidentes durante diez años; una profunda crisis bancaria cuyas secuelas de estafa a millares de ahorradores aún se sienten; la pérdida de soberanía monetaria al dolarizar la economía; la soberanía nacional pisoteada con la instalación de una base militar norteamericana en el puerto de Manta; la expulsión de alrededor de 2 millones de ecuatorianos debido a la grave crítica situación económica que buscaban refugio en otros países para lograr sobrevivir.

El gobierno del presidente Correa, quien fue reelegido con más del 56% en 2013, logró revertir la situación impulsando un proceso político de amplia participación ciudadana y articulación con diversos sectores sociales. Recuperó la autoestima y el optimismo del ecuatoriano gracias a la ejecución de sus exitosas políticas públicas que revolucionó aspectos vitales como la educación, la salud, la infraestructura vial, la concreción de la renegociación de la deuda externa y de los contratos de explotación de recursos naturales con las transnacionales, el buen manejo de la economía a partir de la redistribución de la riqueza que se ve reflejado en la reducción de la desigualdad y la pobreza.

Hoy Ecuador avanza en el cambio de matriz productiva a través del impulso de valor agregado a sus exportaciones y apuesta por la economía del conocimiento.

El ministro Long dice que no obstante el normal desgaste de los ocho años de gobierno del presidente Correa, el movimiento Alianza PAÍS sigue en su empeño de impulsar con acciones eficaces en beneficio de la gente el despertar popular, generando mística por el proyecto político. No obstante las arremetidas mediáticas y de acciones que lindan en el terrorismo impulsadas por la derecha mafiosa ecuatoriana, la aprobación de la labor gubernativa supera con creces el 65% en todas las encuestas y en el ámbito político se ha creado un frente unido del que hacen parte ocho agrupaciones sectores progresistas y democráticos que respaldan el proyecto de la Revolución Ciudadana.

La fórmula de éxito del Frente Amplio del Uruguay es que no hay fórmula

Por su parte, la senadora y presidenta del Frente Amplio del Uruguay, Mónica Xavier Yelpo relató la experiencia exitosa tanto de unidad como de gobernabilidad de esta amplia convergencia de sectores progresistas que ya lleva tres gobiernos consecutivos a partir de 2005.

El Frente Amplio del Uruguay nació en 1971 tras varios intentos frustrados de convergencia. Desde entonces se ha trabajado por hacer de este frente político una herramienta de confianza para gobernar, “zurciendo” diariamente el proceso democrático que es un continuo esfuerzo de lucha popular.

Xavier señala que la unidad política del Frente Amplio se gesta desde las bases, pues la experiencia les ha enseñado que cuando los arreglos y los pactos son de cúpula siempre se retrocede.

Explica que la convergencia y el programa del Frente Amplio no son óbice para que cada sector o partido que hacen parte de él mantengan su propia organización e identidad.

“Somos unitarios porque nos reconocemos en el otro”, señala la dirigente uruguaya que milita en el Partido Socialista y agrega que el Frente Amplio ha tejido durante su trayectoria una alianza con el movimiento social y popular que ha permitido frenar el las nefastas políticas neoliberales.

La experiencia de la Revolución Cubana como construcción colectiva

Francisco Emilio Delgado, representante del Departamento de Relaciones Internacionales del Partido Comunista de Cuba se refirió a la revolución como construcción colectiva.

Aunque la Revolución Cubana tiene particularidades muy especiales, este historiador señaló que en la isla el Partido Comunista históricamente ha estado articulado con el movimiento popular a través de un programa que ha conducido a identificar las luchas para combatir a su principal enemigo: el imperialismo.

Si bien, afirmó Delgado, el imperialismo norteamericano ha sido exitoso en su estrategia de dividir para reinar y promover peleas y diferencias al interior de los sectores políticos de izquierda, en Cuba esa articulación política con los sectores populares fue clave para enfrentar con éxito la caída del campo socialista a finales del siglo XX, pues nadie daba un  peso por la continuación del proceso revolucionario.

Explicó finalmente que el Partido Comunista de Cuba es una construcción colectiva y un espacio permanente de debate que es lo que permite la perdurabilidad de la revolución.

El Sandinismo logró enterrar el miedo impulsado por E.U. y la derecha

A su turno el dirigente e ideólogo del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Carlos Fonseca Terán destacó cómo esta fuerza que para llegar al poder previamente debió acudir a una revolución armada que posibilitara la caída del régimen dictatorial de Somoza en Nicaragua, tuvo que enfrentar a la derecha una vez ésta reasumió el poder en 1990.

El FSLN fue leal en la oposición durante los gobiernos de derecha, pues no conspiró si se tiene en cuenta que las Fuerzas Armadas que se constituyeron tras el triunfo del sandinismo eran revolucionarias. Y aunque solo el FSLN logra retornar al gobierno en 2007 con alrededor del 40% de los votos, su avance se da gracias a que impulsa la lucha social, una experiencia nueva en Nicaragua que irrumpe a partir de 1979.

Fonseca señala que tanto durante la guerra contra la dictadura somocista como los gobiernos de derecha que sucedieron al revolucionario de Daniel Ortega en 1990, Estados Unidos y los sectores reaccionarios sembraron el miedo contra el FSLN, bajo el pretexto de que si esta fuerza volvía al gobierno retornarían la inseguridad y el bloqueo económico por parte de Washington.

Esta situación se revirtió completamente en 2007, cuando el presidente Ortega logra volver al poder. Gracias a su gestión de gobierno desmonta esas matrices de opinión de la derecha y muestra de ello es su reelección en 2011, obteniendo una victoria electoral contundente que superó el 62%. Para lograr tan determinante apoyo popular, dice el dirigente sandinista, es imperioso generar políticas públicas de amplia participación ciudadana.

Pone como ejemplo el hecho de que el gobierno sandinista ha impulsado una alianza tripartita entre éste, los trabajadores y los empresarios que ha permitido aumentar en el doble el poder adquisitivo del salario básico. Además ha impulsado determinaciones revolucionarias de tipo participativo como el hecho de que sean las comunidades las que decidan las políticas de Estado que sus representantes elegidos popularmente deben impulsar y ejecutar.

Igualmente, Fonseca destaca que si bien la constitución nicaragüense garantiza la propiedad privada, el gobierno sandinista promueve e impulsa también un nuevo tipo de propiedad social y autogestionaria.

Por este tipo de avances sociales, señala, todas las encuestas desde que en 2007 retornó al gobierno el FSLN le dan una aprobación y respaldo de más del 60%.