Ahora el impuesto a los pobres

José Roberto Acosta  

La inflación constituye el peor impuesto a los pobres, pues mientras los dueños de tierra y medios productivos ven subir el precio de sus propiedades, a los asalariados no les queda más remedio que ver como se desmorona la capacidad adquisitiva de su sueldo, quedando más pobres que antes.

Como detonante de una mayor inflación está la depreciación del peso frente al dólar observada el último trimestre de este año con un promedio de $2.100, un 8,42% superior al promedio visto en los primeros nueve meses de $1.937, y 12,36% superior al promedio visto durante todo el año de 2013 de $ 1.869, cuando la inflación anual cerró apenas en el 1.94%.