Alborada mafiosa y paramilitar
Por Reinaldo Spitaletta
Medellín, la que maravillaba con sus industrias textileras y de otra índole hasta los sesenta, después (en los ochentas y noventas) se convirtió en un laboratorio del narcotráfico, el paramilitarismo y la guerrilla. O de una mezcla de ellos.
La ciudad, que por los sesentas comenzó en la hoy descaecida avenida La Playa, el parque Bolívar y otros lugares céntricos sus alumbrados de navidad, con bombillitos de psicodelia, a comienzos del dos mil incluyó en sus “celebraciones”, la Alborada, que no es más que la derivación de una fiesta de rampante vulgaridad de los miembros del entonces denominado Bloque Cacique Nutibara, dirigido por alias don Berna.
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