¡Arriba las manos, es el Gobierno!

Por José Roberto Acosta  

Una inflación confiscatoria de los salarios, un cargo por confiabilidad eléctrica que se pagó pero no sirvió, una inyección de venenoso riesgo en ahorros pensionales privados y la expropiación de lo público mediante la privatización de Isagén son sólo ejemplos del atraco del que son víctimas los ciudadanos por parte del Gobierno.

Con la pérdida del 5,89% anual del poder adquisitivo de los ingresos, se recauda el más injusto impuesto, por lo que de manera desesperada el Banco de la República aplicó una fuerte subida de sus intereses, reprochada cínicamente por el Gobierno, que, a pesar del desplome de su renta petrolera, irresponsablemente no ajustó su gasto y con maniobras puntuales, como desembolsos en obras públicas, así las obras no se construyan, y el arranque a medias de Reficar, maquilla un artificial e insostenible crecimiento económico que sólo beneficia los intereses electoreros del vicepresidente.