Avionazo, provocación armada

Por Salvador González Briceño / ALAI  

Una guerra que huele a gas, y sabe a petróleo. De confirmarse que fue derribado el Boeing-777 de la ruta Ámsterdam-Kuala Lumpur con 298 personas a bordo, el pasado jueves 17 de julio en la parte suroriental de Ucrania, donde continúa la ofensiva militar contra la población civil prorrusa desde el arribo al poder del presidente Piotr Poroshenko —señalado títere pro occidental y pro estadounidense—, bien cabe el calificativo de “provocación insólita” de Fidel Castro.

¿Por qué?