Por José Roberto Acosta
La mano invisible del mercado está propinando una fuerte bofetada a las perspectivas económicas de la Nación, después de una década en la que nos dio palmaditas en el hombro y hasta nos aplaudió. El único que no lo reconoce es el propio Gobierno. El desplome del barril de petróleo significaría una reducción en cerca de $ 9 billones en renta petrolera anual, si los precios no reaccionan, y con ello un efecto multiplicador negativo sobre todo el resto de la economía, montada en una adicción al crudo y que ahora le toca asumir la cruda después de la fiesta.
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