Camaleónico discurso de Obama en Selma, a 50 años de aquel Bloody Sunday

Por Ilka Oliva Corado  

Recuerdo patente el día que Obama ganó por primera vez las elecciones, una marea humana tomó las calles de Chicago, la comunidad afrodescendiente celebraba a lo grande; se veía gente llorando de felicidad en cada rincón. Tanto amor, tanto dolor y tanta memoria en sus miradas, en sus voces. Reivindicaban a los esclavos, a los mártires del Movimiento de los Derechos Civiles en Estados Unidos. Obama era entonces la voz y la fuerza de los negros en Estados Unidos, existía la ilusión y poco a poco la confianza de los afros se posó en los hombros suyos.