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Campoalegre: campo triste

Por José Arlex Arias Arias  

El episodio narrado tuvo lugar en Campoalegre, Huila, pero es la repetición de lo que le está sucediendo a nuestros productores –pequeños, medianos o grandes–, que tiene más impacto en los dos primeros porque sus recursos no les permiten resistir el encarecimiento de costos

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Por José Arlex Arias Arias  

El episodio narrado tuvo lugar en Campoalegre, Huila, pero es la repetición de lo que le está sucediendo a nuestros productores –pequeños, medianos o grandes–, que tiene más impacto en los dos primeros porque sus recursos no les permiten resistir el encarecimiento de costos

de producción y la competencia de los precios de comercialización. Con el “Documental 970”, -a pesar de imprecisiones- su realizadora no se va a ganar un galardón, porque los grandes medios no permiten premiar a quienes hacen periodismo de denuncia, pero desde ya Victoria Solano puede estar tranquila con su conciencia porque tiene el reconocimiento del pueblo colombiano.

“El Documental 970” nos muestra en forma descarnada uno de los efectos dañinos que a los productores nacionales comienza a causar el Libre Comercio, mediante el cual el gobierno colombiano entregó nuestra soberanía económica a los EEUU. Esto es, toda nuestra producción y mercado interno. El video –toca verlo antes que el gobierno haga algo por censurarlo– “relata la historia de un grupo de campesinos a los que el gobierno les destruyó 70 toneladas de arroz, en mayo de 2011”, dice la introducción en la página electrónica del Polo Democrático Alternativo. “Ello, en defensa de los intereses de empresas trasnacionales en el marco del TLC entre Colombia y EEUU. Son los impactos de la resolución 970 emitida por el ICA para el campo colombiano. En el desarrollo del trabajo periodístico se muestran los momentos en los que los campesinos se enfrentaron al ESMAD para defender su cosecha”. Hace hervir la sangre de quien ve el documental cuando los gendarmenes les arrebatan a la fuerza 77.000 kilos de arroz para destruirlos y lanzarlos a la basura. El lío no es solo en Campoalegre: ya van 2.970.000 toneladas de semillas destruidas en Tolima, Huila, Casanare, Boyacá, Córdoba, Valle y Cesar.

La medida consiste en que ningún productor colombiano puede utilizar semillas –así sean de sus propios cultivos– sino certifica su compra; es decir, que no podría reservar de su cosecha una parte para resembrar y quien lo haga se tiene que enfrentar al decomiso de su producción, pagar una multa y hasta entre cuatro a ocho años de cárcel. Todo a raíz de la resolución 970, que fue una petición de Obama a Santos para firmar el TLC. Ahora nuestros productores tienen que comprar las semillas certificadas porque la utilización de la mayoría de las nativas quedó convertida en delito. El documental dice que las patentes de semillas es el tercer negocio más rentable del mundo, dominado el 77% por diez multinacionales y tres de ellas –las estadounidenses Monsato, Dupont y Syngenta– tienen el 47%, con el agravante que no las venden sino les compran también los fertilizantes, abonos, etc.
 

Los colombianos fuimos advertidos de todos los estragos que causará el mencionado TLC, en este caso sintetizados en 3 ejes centrales: la propiedad intelectual de la cual somos despojados, el monopolio ejercido por las multinacionales y el arrasamiento de la producción nacional. Obama lo dijo: “este presidente asegura que esos productos serán fabricados o producidos en Estados Unidos. Para eso son los Tratados de Libre Comercio”. Durante el primer semestre del 2013 las ventas agropecuarias de EE.UU a Colombia aumentaron un 81%. Los casos más notorios corresponden a suministros de cereales, carne roja, cerdo, pollo, leche, quesos, frutas y aceites vegetales. ¡Las ilusiones de los campesinos son tan mustias como sus campos!

Cartagena, 2 de septiembre de 2013.


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