Por José Pablo Feinmann*
Estimado: Como decía Voltaire –me permitirá citar a un personaje tan poco querido en las filas de la Iglesia–, el mal se ha enseñoreado de la Tierra. Lo acaba de reconocer usted con su valiente mención a las once guerras, apenas once tragedias que hoy laceran el mundo. Digo que es valiente porque muchos viven de la negación de las atrocidades que el liberalismo de mercado ha arrojado sobre el mundo luego de la caída del Muro de Berlín y la caída, también, de las Torres Gemelas.
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