Censura oficial al humor político
Por William Calderón / La barca de Calderón
Desde las nefandas épocas de la dictadura del teniente general Gustavo Rojas Pinilla, Colombia no vivía una situación peor que la que registra hoy el país cuando se incendiaron por orden del sátrapa de turno las sedes de El Tiempo, El Siglo y El Espectador, los importantes diarios capitalinos que para entonces ejercían el derecho de opinar sin claudicaciones ni cálculos. La mordaza era aplicada siguiendo precisas instrucciones de Palacio de San Carlos.
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