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Clara López levanta voz de indignación por caso del sombrero vueltiao

Califica la entrada al país de un millón de copias de este importante símbolo de la identidad colombiana como un atentado contra interés nacional. López Obregón, hizo un llamado para que los distintos sectores económicos y sociales  lancen un salvavidas a la industria y al agro.

La presidenta del Polo Democrático Alternativo, Clara López Obregón, envió una carta a los ministros de Comercio Exterior, Industria y Turismo, Sergio Díaz Granados; Cultura, María Garcés;  y al director del Departamento Nacional de Planeación,

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Califica la entrada al país de un millón de copias de este importante símbolo de la identidad colombiana como un atentado contra interés nacional. López Obregón, hizo un llamado para que los distintos sectores económicos y sociales  lancen un salvavidas a la industria y al agro.

La presidenta del Polo Democrático Alternativo, Clara López Obregón, envió una carta a los ministros de Comercio Exterior, Industria y Turismo, Sergio Díaz Granados; Cultura, María Garcés;  y al director del Departamento Nacional de Planeación,

Mauricio Santamaría, en la que expresa su  indignación y rechazo por la entrada al país de los  sombreros vueltiaos por considerar que afecta ostensiblemente la economía de un importante sector productivo del país.

La dirigente del Polo en la misiva, dijo que ve con inmensa preocupación e indignación, que los colombianos y colombianas, nos hemos enterado del ingreso al país de un millón de sombreros plásticos que imitan y afectan la reputación de los sombreros vueltiaos, los que se fabrican de manera artesanal y en microempresas de carácter asociativo por nuestras gentes del Caribe colombiano, en especial, las comunidades indígenas de Tuchín y San Andrés de Sotavento, en el departamento de Córdoba.

Drante los primeros 10 meses del año pasado, ante la mirada desapacible de las autoridades, ingresaron al país 944.081 imitaciones plásticas de sombreros vueltiaos por un valor total de 525.837 dólares, lo que equivale a 55 centavos de dólar cada uno o menos de mil pesos colombianos. López Obregón dijo que esto no se trata de un caso aislado sino que es la demostración patente de graves errores  de política económica que deben corregirse antes de que la desindustrialización del país se vuelva irreversible.

López Obregón calificó este proceder como “La tragedia del sombrero vueltiao”, por considerar que este es un símbolo de la identidad colombiana y cuya dimensión es de las mismas proporciones de la industria y del agro, sectores en los que el proceso de quiebra de empresarios y productores de todos los tamaños avanza irremediablemente porque no pueden competir en condiciones de igualdad.

Hay que darle la mano al empresariado, a los pequeños y medianos productores y a los campesinos, víctimas de la competencia desventajosa, sostuvo la presidenta del Polo Democrático.

Para finalizar la dirigente hizo un llamado para que haya convergencia de los más amplios sectores económicos y sociales, sin distingo de parcialidad política, en un gran frente por la salvación de la industria y el agro nacionales, capaz de dar el viraje que exige la realidad del fracaso del modelo vigente.

Texto de la misiva 

La misiva que envió López Obregón a los altos funcionarios mencionados está concebida en los siguientes términos:

Bogotá, 14 de enero de 2013.

Doctores
SERGIO DIÁZ- GRANADOS
Ministro de Comercio, Industria y Turismo
MAURICIO SANTA MARÍA
Director del Departamento Nacional de Planeación Nacional
MARIANA GARCÉS
Ministra de Cultura
E. S. D.

Ref.:  El caso del sombrero vueltiao: atentado contra interés nacional

Respetados ministros:

Con inmensa preocupación e indignación, los colombianos y colombianas, nos hemos enterado del ingreso al país de un millón de sombreros plásticos que imitan y afectan la reputación de los sombreros vueltiaos, los que se fabrican de manera artesanal y en microempresas de carácter asociativo por nuestras gentes del Caribe colombiano, en especial, las comunidades indígenas de Tuchín y San Andrés de Sotavento, en el Departamento de Córdoba.

En efecto, durante los primeros 10 meses del año pasado, ante la mirada desapacible de las autoridades, ingresaron al país 944.081 imitaciones plásticas de sombreros vueltiaos por un valor total de 525.837 dólares, lo que equivale a 55 centavos de dólar cada uno o menos de mil pesos colombianos. Este hecho afecta al símbolo con el que los colombianos se sienten más identificados y la economía familiar de las miles de personas que viven de esa industria. Pero de manera más patente, pone en evidencia los enormes perjuicios que le está causando a la producción, al empleo, al ingreso y a los propios valores nacional, la política gubernamental de someter a la producción nacional a una competencia desigual, dentro de un modelo económico que no contempla políticas de industrialización y que promueve la revaluación del peso colombiano, los bajos salarios y el debilitamiento del papel que debe cumplir el Estado en la promoción del desarrollo y de las garantías sociales.

Indigna  que sólo ahora que los sombreros chimbiados han inundado el comercio nacional en vísperas de las ferias de Sincelejo y del Carnaval de Barranquilla, el Gobierno finalmente se mueva para anunciar acciones. El caso de los sombreros vueltiaos no es un hecho aislado sino la consecuencia lógica de una política de apertura comercial que no consulta las particularidades y necesidades de los productores y trabajadores nacionales, la cual es urgente revisar antes de que la desindustrialización del país se vuelva irreversible.  Esta ofensa a los valores patrios, al trabajo nacional, a nuestra gente, no puede tratarse como un asunto menor, a la ligera, con palos de ciego. Por el contrario, requiere definiciones de fondo respecto de cuál es la principal preocupación del gobierno nacional: Colombia y su gente o los mezquinos intereses de reducidos grupos de comerciantes a quienes solo les interesa el afán de ganancia. 

En razón de ese modelo que echa agua aquí y en todas partes, decae la industria, el campo se encuentra postrado, el desempleo se resiste a la baja, pulula la informalidad y se desacelera el crecimiento económico. La equivocación en este momento consiste en no entender que algo anda mal en el modelo neoliberal del Consenso de Washington, aplicado sin beneficio de inventario entre nosotros, cuando los países que aplicaron fórmulas propias hoy registran tasas mucho más aceleradas de crecimiento económico, reducción de la pobreza y disminución de la desigualdad. Lo único más grave que cometer errores de política, es perseverar en el error. Hay que cambiar y rápido, antes de que sea demasiado tarde y la economía y el pueblo colombiano queden condenados a los bajos niveles de desarrollo, ingreso y desempeño de una economía reprimarizada y devastada ambientalmente.

La tragedia del sombrero vueltiao, símbolo de nuestra identidad, es la misma de la industria y del agro dónde el proceso de quiebra de empresarios y productores de todos los tamaños avanza irremediablemente porque no pueden competir en condiciones de desigualdad. Hay que darle la mano al empresariado, a los pequeños y medianos productores y a los campesinos, víctimas de la competencia desventajosa. Ello aconseja la convergencia de los más amplios sectores económicos y sociales, sin distingo de parcialidad política, en un gran Frente por la Salvación de la Industria y el Agro nacionales, capaz de dar el viraje que exige la realidad del fracaso del modelo vigente.

Cordial saludo,

CLARA LÓPEZ OBREGÓN
Presidenta del Polo Democrático Alternativo

cc. Gobernadores y Alcaldes de la Costa Caribe

 

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