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Clara López: “Santos está secuestrado por la derecha de este país”

Por Laura Ardila Arrieta / La Silla Vacía   

Sin Gustavo Petro y sus alfiles en el partido, Clara López se erige como dueña y señora del Polo Democrático y así quedó demostrado el pasado fin de semana cuando el congreso nacional de la colectividad la proclamó candidata única a la Presidencia, por amplia mayoría. Mucho más sabiendo que cuenta con el respaldo decidido del sector de Jaime Dussán y del Moir de Jorge Enrique Robledo.

Por ahora, ella es la figura más fuerte de la izquierda a la Presidencia,

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Por Laura Ardila Arrieta / La Silla Vacía   

Sin Gustavo Petro y sus alfiles en el partido, Clara López se erige como dueña y señora del Polo Democrático y así quedó demostrado el pasado fin de semana cuando el congreso nacional de la colectividad la proclamó candidata única a la Presidencia, por amplia mayoría. Mucho más sabiendo que cuenta con el respaldo decidido del sector de Jaime Dussán y del Moir de Jorge Enrique Robledo.

Por ahora, ella es la figura más fuerte de la izquierda a la Presidencia,

pues aún se está a la expectativa de lo que pueda pasar en los diálogos de paz con las Farc y si de aquí a 2014 aparece otro candidato fuerte que venga de esa orilla.

Con la misión de lograr que el Polo pase el nuevo umbral electoral y de conformar una gran alianza con todos los sectores de la izquierda, López se le adelantó a todos los partidos y arranca campaña calificando a las Farc de victimarios, proponiendo un cese al fuego y asegurando que ya pagó el costo político de haber apoyado a Samuel Moreno. De paso, le pidió al alcalde Gustavo Petro “que se calme”.

La Silla Vacía: ¿Usted es la llamada a salvar al Polo?

López: Esas frases tan tremendistas no son a lugar. Pienso que lo que ha hecho el Polo en esta etapa es un proceso interno muy importante con los 750 delegados que se reunieron en el Congreso Nacional que se hace cada dos años. Reunirlos ahora y luego extraordinariamente en seis meses no tenía mucho sentido. Pero además se dieron los acuerdos políticos y el desistimiento de Jorge Enrique Robledo de acudir a una consulta.

Sin Robledo su nombre parecía obvio, pero ¿no hubo más intentos de postulación?

No, pero tampoco me escogieron por unanimidad como se ha dicho. Hubo unos 20 votos en contra y otras 20 abstenciones, incluida la mía. 670 votaron a favor de mi candidatura.

No sólo se pusieron de acuerdo en su nombre y en la cabeza de lista al Senado sino que además aumentaron la capacidad sancionatoria de la Comisión de Ética, ¿es para sancionar a los que se quieran ir?

Creamos un mecanismo sumario para suspender a las personas investigadas por delitos graves y también incluimos unas facultades muy precisas de disciplina y fidelidad partidaria, que son esenciales. El Comité de Ética salió fortalecido porque se nos había ido descomponiendo con renuncias en la etapa anterior. Ahora habrá principales y suplentes para que alguien asuma si falta el principal. Y creamos cinco vicepresidencias para el partido.

Robledo se va de cabeza de lista al Senado para tratar de garantizar que pasen el umbral, ¿y si eso no basta?

En primer lugar, en los próximos meses la estrategia es de organización y de estructuración de un programa para la campaña de Senado y Presidencia de abajo hacia arriba y de las regiones hacia el centro. La idea es lograr una unión en la base.

¿Y qué tan duro les va a dar, en términos de votación, la salida de los  congresistas que se les van?

Pero es que el golpe ya se dio. Los senadores Avellaneda, Guevara y Romero dejaron las toldas del Polo desde la campaña de Gustavo Petro a la Alcaldía.

Sí, pero las consecuencias de esas dimisiones aún no se miden en las urnas…

Consideramos que tenemos los votos para pasar el umbral. Ellos se van, pero con nosotros se quedaron sus bases.

Usted ha dicho que una de las estrategias electorales va a ser buscar alianzas con otros sectores de izquierda, pero ¿cómo buscar alianza con los progresistas que ustedes mismos expulsaron del partido?

No se trata de convencerlos sino de generar unos lineamientos programáticos para buscar acuerdos con quien desee llegar a acuerdos. Esto no es una camisa de fuerza. Esperamos hacer los diálogos pero con los que quieran estar.

¿Y usted está dispuesta a ser, por ejemplo, la candidata a la Presidencia de Marcha Patriótica, a pesar de que a ese movimiento se le relacione de tener afinidad con las Farc?

Claro, el tema tiene más que ver con los acuerdos del programa que con cualquier otro elemento de juicio.

Es decir, lo ve como una buena jugada…

Mire, nosotros hemos dicho desde antes de que señalaran a la Marcha Patriótica que nosotros saludabamos pero no participabamos de la Marcha Patriótica. Entre otras cosas para salvaguardar la identidad del Polo. En un proceso de diálogo de paz estamos viendo con mucha expectativa eso porque no queremos ensillar las bestias antes de que lleguen.

¿Y con quién más quiere conversar?

Con Marcha Patriótica, con el Partido Comunista, con Progresistas, con sectores del Partido Verde, con sectores del Partido Liberal y con esa amplia gama que son los sectores sociales, víctimas, defensores de Derechos Humanos, sindicatos.

Los verdes y los liberales ya están con Santos…

Hay que proponerles un modelo alterno que sí sea social porque aquí se habla muy fácilmente de lo social, pero luego vemos cómo el Presidente presenta un proyecto como la reforma tributaria. Santos sale diciendo en televisión que es la reforma para la equidad, pero se le va a cobrar menos a los ricos y más a la clase trabajadora.

¿Le cree al proceso de paz de Santos?

El Polo tiene en su ideario de unidad la salida política al conflicto como un punto central, luego lo apoyamos. Lo que se necesita en esta etapa es darle una mesa social de apoyo, ahí va a estar el sustento de nuestro planteamiento programático.

¿Y qué van a plantear en este aspecto?

Dos propuestas: un cese al fuego para que no se vaya a entorpecer el diálogo. Hay que reducir al máximo las provocaciones.

¿O sea, se equivocó Santos al no plantearlo?

Es que el presidente está secuestrado por la derecha de este país. Y él quiere decir que está haciendo un diálogo sin costos y sin costos para él es que la Fuerza Pública siga echando bala.

¿Y la segunda propuesta?

Plantear la necesidad de que se abra un proceso con el ELN.

¿Qué otros costos estaría pagando el presidente para poder dialogar?

El costo es correr el riesgo de que se malogre el proceso de paz por no tener el valor civil de afrontar a todos los guerreristas y pedir un cese al fuego.

A ustedes que tanto se les ha pedido rechazar explícitamente todas las formas de lucha, ¿qué opina de que Iván Márquez haya insinuado que las Farc son víctimas y no victimarios?

Las Farc van a tener que responder por muchos temas, por los bombardeos indiscriminados, las minas… Creo que es bien importante que las Farc entiendan que en esos aspectos ellos no pueden decir que son víctimas. Son victimarios.

Cambiando de tema, usted salió de la Alcaldía con una imagen favorable a pesar de haber sido la mano derecha de Samuel Moreno. ¿No cree que tiene una responsabilidad política por pagar?

Y lo he hecho. A mí me correspondió pedirle la renuncia, después de una reunión del Ejecutivo, al alcalde Samuel Moreno. A título personal uno asume también todas las responsabilidades políticas, pero también asumo la responsabilidad por los seis meses que estuve al frente de la Alcaldía. Esa fue una demostración de que podemos gobernar y gobernar bien.

¿Pero no se arrepiente de que el Polo, desde el principio, no se haya apartado de Samuel? Porque ustedes al principio del escándalo no sólo no le pidieron la renuncia sino que apoyaron su permanencia…

Es posible. Es que uno mirando de adelante para atrás las cosas parecen mucho más sencillas, pero yo le quiero decir que en el Polo la gente no creía lo que estaba pasando. Yo tampoco. Ahora, nosotros antes de pedirle la renuncia en público se la habíamos pedido en privado. Pero sí, creo que hemos podido tener una conducta distinta.

¿Ha vuelto a hablar con Samuel?

Sí, lo visité cuando salí de la Alcaldía, en enero. Lo encontré muy sereno, pero no deja de ser doloroso.

¿Y cómo ha visto a su sucesor?

Tiene un estilo confrontacional de gobierno que no comparto. Un gobierno necesita serenidad y anuncios con todos los estudios.

Él ha dicho que llegó a sacar las mafias de gobiernos anteriores…

Creo que uno no tiene que demeritar el buen nombre de la gente. Nosotros actuamos con todo rigor, como lo hicimos en la licitación de aseo que la Corte Constitucional tumbó en una actuación haciendo uso de una coadministración que no le compete.

¿Cómo así?

Lo dije en su momento: en su auto, la Corte asumió funciones de coadministración.

¿Las mafias se apoderaron de Bogotá en el gobierno Moreno?

La contratación en Bogotá está en manos de gente que está en carrera administrativa y son equipos que vienen de muchos años atrás. Tengo que pedirle al alcalde que tenga algo de atemperancia.

A usted muchos le reconocen que conoce bien Bogotá, ¿no le suena mejor ser candidata a la Alcaldía?

¡Hombre, me está anunciando desde ya que no voy a llegar a la Presidencia! Hay que darle tiempo al tiempo. Es una quijotada, pero mi aspiración es de verdad y vamos por el medio porque, entre Santos y Uribe, van a estar divididos.

La Silla Vacía.

 

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