Coca-Cola y su frustrado golpe de mercado en Bolivia
Por Alfredo Serrano Mancilla / CELAG
Muchos presumen de afirmar que la economía nada tiene que ver con la política. Insisten en explicar la economía como una ciencia exacta, ingenieril, en la que un conjunto de herramientas técnicas, casi por arte de magia, y a veces por inexplicables carambolas neutrales, acaban definiendo el modo más eficaz de organizar una sociedad. Hablar de política cuando se discute de economía parece una blasfemia para esos acérrimos defensores del paradigma hegemónico.
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