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Conflicto armado en Colombia está costando 6,7% del PIB

Por Diego Otero Prada / Semanario Caja de Herramientas  

El conflicto interno colombiano, caracterizado por la terminología de los militares estadounidenses como guerra de baja intensidad, ha dado lugar a desperdicios de recursos enormes en los últimos 47 años. Siempre he dicho que la mejor estrategia de desarrollo económico es hacer la paz porque una proporción alta del gasto en recursos humanos y financieros para la guerra puede asignarse a otros propósitos nobles.

Hay varios costos para analizar.

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Por Diego Otero Prada / Semanario Caja de Herramientas  

El conflicto interno colombiano, caracterizado por la terminología de los militares estadounidenses como guerra de baja intensidad, ha dado lugar a desperdicios de recursos enormes en los últimos 47 años. Siempre he dicho que la mejor estrategia de desarrollo económico es hacer la paz porque una proporción alta del gasto en recursos humanos y financieros para la guerra puede asignarse a otros propósitos nobles.

Hay varios costos para analizar.

En primer lugar, los recursos que gasta el gobierno para enfrentar a los grupos guerrilleros, tanto a nivel nacional como regional y local, que incluye partidas presupuestales del gobierno central para las fuerzas armadas, la justicia (Procuraduría, la Defensoría del Pueblo y la Fiscalía), el Ministerio del Interior, atención a desplazados y secuestrados y los recursos de los departamentos, municipios y entidades descentralizadas para lograr seguridad de las instalaciones y del personal. Adicionalmente, se tienen los recursos provistos por el Plan Colombia y otros gobiernos.

En segundo lugar, se tienen todos los gastos ocasionados por el conflicto, como atentados a la infraestructura, seguridad privada, delitos contra el patrimonio, pérdidas por muertes de civiles, militares, guerrilleros y otras fuerzas.

Habría, también que considerar los gastos que requieren las guerrillas y las fuerzas paramilitares para mantener sus ejércitos en condiciones para hacer la guerra.

Es decir, si se suman todos estos gastos, en 2014 el conflicto le costará más de  33.000 miles de millones al estado, y al incluir todos los demás costos y  gastos se puede llegar a un mínimo de 50.000 miles de millones de pesos, equivalente a 6,7% del PIB corriente, más de 26.000 millones de dólares, un gasto clasificado entre los diez más altos del mundo. Para un país en paz el gasto militar no puede ser mayor a 1,5% del PIB, lo que liberaría para el estado unos 12.000 millones de dólares para invertir anualmente, cifra que permitiría resolver muchos problemas en Colombia de educación, salud, vivienda, investigación e infraestructura. En otros términos, esta cifra representa más de 10,0% del presupuesto nacional. Y para los particulares, 17.000 millones de pesos podrían dedicarse a actividades igualmente productivas.

No hay cálculos de lo que esta situación implicaría en términos de tasas de crecimiento, pero es fácil de suponer  incrementos en la tasa anual de aumento del Producto Interno Bruto-PIB entre uno y dos puntos por año, que cambiaría todo el panorama futuro del país. De ahí que son locos aquellos que propugnan por la guerra, como el ex presidente Uribe y su círculo alrededor del Centro Democrático. Grave daño le están haciendo al país, a las generaciones presentes y futuras que quieren un nuevo país para progresar y mejorar el bienestar.

Los que queremos un mejor futuro para los hijos y biznietos estamos por la paz.

Semanario Caja de Herramientas.

 

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