En Colombia las reglas de la contratación son lo suficientemente laxas para permitir la captura del presupuesto público por los contratistas que financian las campañas de los políticos, o para beneficiar a los grandes empresarios del país, como es el caso del principal banquero Luis Carlos Sarmiento Angulo, señala en su última columna de opinión en El Espectador, el excodirector del Banco de la República, Salomón Kalmanovitz.
Los casos de corrupción y componendas para beneficiar descaradamente al gran capital son tan aberrantes en Colombia que Kalmanovitz pone como ejemplo el caso del grupo empresarial de Sarmiento Angulo.
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