Crónica sobre el Paro Nacional del 17 de marzo: el lunar del último minuto, ¿quién lo marca?

Por Helda Martínez C.   
 
En las últimas horas he dicho y escrito una y otra vez: la marcha del jueves 17 de marzo, fue una marcha linda. Llena de música, de juventud, de estudiantes de bachillerato y universidades públicas y privadas; de gente adulta que mantiene (mantenemos) la esperanza de un mejor país.
 
A las 2:30 de la tarde la Plaza de Bolívar estaba llena sólo a la mitad. Pero los tambores, las consignas, las manos que aplaudían y millones de pies, avanzaban entre saltos y danzas hasta el llamado corazón de Bogotá. Caminando varios kilómetros, desde lejos, como por ejemplo, la autopista sur en la frontera capitalina con Soacha.