¿Cultura para quién?

Un lánguido atardecer cala sobre los tristes vestigios de la cultura nacional. Cuando pensábamos que ya era imposible continuar recortando los magros recursos, pantomima de presupuesto con el cual se pretende sobornar a los encargados de escudriñar nuestro pasado, plasmar el presente, y vaticinar el futuro, la hoz sega las últimas mieses en las cuales se parapeta un remedo de interés del gobierno en la cultura.