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De las obras del Quimbo y la verdad de los medios

Por Carlos Ernesto Gómez Sánchez*   

“De eso tan bueno no dan tanto” tituló su artículo de opinión semanal María Elvira Samper donde muestra cómo las multinacionales de la locomotora minero-energética del gobierno Santos, en ese caso la Pacific Rubiales Energy, tiene el poder económico de desinformar a las comunidades y al país, buscando esquilmar el patrimonio nacional y vulnerar el derecho ciudadano a la información de calidad. Pero además, esta empresa está intimidando a quién la controvierte.

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Por Carlos Ernesto Gómez Sánchez*   

“De eso tan bueno no dan tanto” tituló su artículo de opinión semanal María Elvira Samper donde muestra cómo las multinacionales de la locomotora minero-energética del gobierno Santos, en ese caso la Pacific Rubiales Energy, tiene el poder económico de desinformar a las comunidades y al país, buscando esquilmar el patrimonio nacional y vulnerar el derecho ciudadano a la información de calidad. Pero además, esta empresa está intimidando a quién la controvierte.

Algunos medios masivos del Huila se han dado a la tarea de publicitar (que no de informar), sobre el proyecto hidroeléctrico del Quimbo, soslayando la realidad de esa inversión 100% privada representada por la firma Emgesa-Enel.

Por ejemplo el señor Fausto Manrique del Diario Del Huila, publica algo que titula “Así avanzan las obras en el Quimbo” “Fases del proyecto (Cronología)”, como queriendo demostrar la infalibilidad e inexorable desarrollo de las actividades con las que construyen la hidroeléctrica, apoyado esto con sendas fotografías que darían fe de lo mismo. El texto, sin embargo, simplemente enumera más o menos cronológicamente los trabajos de ingeniería realizados y la inversión de Emgesa-Enel para estos aparentes logros.

El artículo no muestra cómo el proyecto asume la responsabilidad social y ambiental que el impacto de su construcción implica a los huilenses y especialmente a los habitantes de la zona, lo que también hace parte del proyecto, aunque no pareciera. El periodista no se hace mayores preguntas, que nosotros sí nos haríamos ¿Por qué, precisamente, existe inconformidad expresa de la mayoría de los habitantes de la zona, de miles de colombianos y ambientalista del mundo por este proyecto? El autor de la nota con una lacónica frase de “Al margen de las controversias que han surgido por esta iniciativa, nadie puede negar que es una obra maestra de la ingeniería”, tal vez, pretende banalizar la realidad que sus palabras esconden. La nota solo afirma la magnitud de la obra, en tanto ejercicio de construcción, como si lo demás no importara. Este tipo de montajes solo buscan desmovilizar y desanimar la resistencia que el proyecto tiene en la zona, la región, el país y el mundo.

En el texto se enumeran las actividades ingenieriles propias de la construcción de una represa sin mencionar el estado del proceso en cuanto a la responsabilidad ambiental y social se refiere, aquellas que sí deben interesar primordialmente al Estado y son motivo de desazón para la mayoría de los huilenses. ¿Cómo se compensan y reconstruyen ocho empresas comunitarias en plena producción agropecuaria en sorgo, cacao, maíz, arroz y siembras de pan coger, estimados en treinta y tres mil millones de pesos anuales? ¿Qué pasa con los doscientos campesinos que han sido desplazados por la compra de predios, sin indemnización, ni compensaciones? ¿Qué sucede con las más de mil quinientas personas afectadas que no han sido censadas por Emgesa-Enel, ni protegidas por el Estado, entre otros?

Al entregar esta “información” descontextualizada, el periódico no contribuye a aclarar y puntualizar aspectos de la obra, relevantes estos sí, para la sociedad opita. No pareciera estar interesado el periodista en buscar esclarecer la infinidad de dudas que los argumentos de los afectados proponen (organizados y reconocidos en ASOQUIMBO), frente al negocio, sin haber encontrado eco o satisfacción a las denuncias y demandas hechas al Estado colombiano (quien es el interlocutor natural de los colombianos sobre los asuntos de lo público), ni de Emgesa-Enel (empresa privada generadora de tantos atropellos).

La publicación presenta verdades de Perogrullo: “El proyecto hidroeléctrico del Quimbo es la megaestructura más importante que se está edificando en el Huila en estos momentos”. La evidente intención de la información sugerida en el artículo sólo apoya los epítetos con que califica la obra en los “píe de foto” que encabezan el texto del diario: Afirmar que es una “obra maestra de ingeniería” es negar de manera tozuda la realidad.

La torpeza con que se ha realizado la obra tiene en sus haberes responsabilidad en el colapso del puente del Paso del Colegio según INVIAS, asunto que tiene aislada a la zona occidental del departamento con graves y cuantiosos sobrecostos, y detrimento en la calidad de vida de sus habitantes, sin que este hecho tenga aún respuestas claras de los entes de control, local, regional o nacional. Pero de otra parte el cronograma de trabajo en cuanto a la construcción del Dique está suspendido ya que la desviación del río no ha sido posible al 100% por errores en la construcción de la preataguía y ataguía, que contienen las aguas llevándolas al túnel de desviación. Las continuas crecientes no lo permitirán antes de octubre del 2012, como lo han admitido los mismos voceros de Emgesa a la Corporación del Alto Magdalena, en un reciente informe a propósito de la mortandad de peces allí acaecida, gracias al buen trabajo de Emgesa. La represa del Quimbo No es una realidad.

La información que un periodista debe ofrecer a sus lectores, si es de calidad, implica por lo menos que sea completa, pertinente, asertiva y que posea diversidad de fuentes. Frente a esa información existe una resistencia pacífica organizada en ASOQUIMBO que ha encontrado en la desobediencia civil una poderosa herramienta para combatir la corrupción, la politiquería y sobre todo una forma real para defender la soberanía nacional. Esta nota pretende contrastar, brevemente, la publicidad disfrazada de información que en el artículo referido se constata.

Información que permita de manera balanceada comprender la complejidad del impacto, la forma como el Estado ha soslayado la responsabilidad en los últimos dos gobiernos frente a las afectaciones y los afectados, y qué está sucediendo con las comunidades organizadas en el centro del Huila es el asunto que necesita la ciudadanía abordar y de forma responsable pues lo merecen las víctimas del megaproyecto. ¿Por qué se quiere invisibilizar, deslegitimar y desinformar sobre los argumentos, denuncias, demandas y propuestas extendidas por la Resistencia Pacífica desde ASOQUIMBO?¿Por qué no se trata sobre la Reserva Campesina Agroalimentaria del Quimbo, propuesta viable y de autodeterminación propuesto por las comunidades?

*Director Asociación Cultural y Ambientalista del Sur, ACAS.

Junio 27 de 2012.

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