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Nacional

De paro por Colombia

Por Octavio Quintero  

Este lunes 19 de agosto se inicia un paro de múltiples actividades económicas y sociales del país que reflejan, ante todo, la desarticulación de un gobierno que está en todo y no atina a nada.

Nada se parece tanto a una actividad bomberil como esta actitud del gobierno

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Por Octavio Quintero  

Este lunes 19 de agosto se inicia un paro de múltiples actividades económicas y sociales del país que reflejan, ante todo, la desarticulación de un gobierno que está en todo y no atina a nada.

Nada se parece tanto a una actividad bomberil como esta actitud del gobierno

del presidente Santos que ha dado en encomendar a su vicepresidente, cuyo pasado sindical ya le pesa, la extinción de todos los fogones que el mismo gobierno va atizando. El pobre Angelino, como no tiene la decisión política, pues, simplemente se queda a mitad de camino, en algo así como un “Veni y Vidi sin Vici”: va y mira, pero no puede hacer nada.

Aunque múltiples actividades y descontentos sociales se suman a este paro, no puede, sin embargo, calificarse de “paro nacional”, porque la desarticulación del país también se refleja en las centrales obreras como CGT, CUT y CTC que, a manera de paradoja a la colombiana, nadie las está reconociendo en esta ocasión como líderes de la causa.

¿Qué se logrará con este paro? No hay que esperar mucho porque de la misma forma puntual como se manifiesta, así mismo podría desactivarse de momento, dando caramelo (o mermelada que se dice ahora) a dos o tres sectores, de los más neurálgicos, transportadores y cafeteros, por ejemplo, y dejando al resto colgados de la brocha.

Pero queda claro que esto no será solución. La problemática nacional, para utilizar un símil que podría ser ramplón, es como la viruela, que no se puede curar grano por grano: hay que atacarla toda y al mismo tiempo, y pasa por recomponer el modelo económico que nos domina y la desmoralización administrativa de lo público y de la gestión privada que nos carcome.

Seguir apagando fogones que se atizan por un lado y se sofocan por otro, quedamos como la mula dándole vueltas a la noria, sin fin.

Ya vemos el discurso oficial: que hay infiltración de la guerrilla en el paro (y puede ser); que no se permitirá el corte en las carreteras (y será); que la fuerza pública será enérgica (que nadie dude, porque a esos del ESMAD les encanta su papel de gorilas); que las pérdidas serán millonarias; que pata aquí pata acá.

“Y al final, la vida sigue igual”, dice la canción…

19 de agosto de 2013.

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