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“Ecuador está apostando a la revolución del conocimiento y esto implica la inversión en nuestra gente”

Por Fernando Arellano Ortiz  

Entrevista con la científica social ecuatoriana Ana María Larrea, subsecretaria de Senplades.

El Sumak Kawsay, expresión en quichua que traduce Vivir en plenitud, o Buen Vivir, constituye lo que el reputado sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos ha denominado como “epistemología del Sur”, cuyos ejes centrales son la ecología de saberes y la traducción intercultural.

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Por Fernando Arellano Ortiz  

Entrevista con la científica social ecuatoriana Ana María Larrea, subsecretaria de Senplades.

El Sumak Kawsay, expresión en quichua que traduce Vivir en plenitud, o Buen Vivir, constituye lo que el reputado sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos ha denominado como “epistemología del Sur”, cuyos ejes centrales son la ecología de saberes y la traducción intercultural.

Pues bien, esta concepción no es pura retórica sino que países andinos como Ecuador y Bolivia la han acogido en sus respectivas Constituciones como alternativa para superar “la larga y triste noche neoliberal” de la que alude el presidente Rafael Correa.

Se trata, en palabras del propio De Sousa Santos, de configurar “un constitucionalismo desde abajo, protagonizado por los excluidos y sus aliados, con el objetivo de expandir el campo de lo político más allá del horizonte neoliberal, mediante una institucionalidad nueva (plurinacionalidad), una territorialidad nueva (autonomías asimétricas), una legalidad nueva (pluralismo jurídico), un régimen político nuevo (democracia intercultural) y nuevas subjetividades individuales y colectivas… Estos cambios, en su conjunto, podrán garantizar la realización de políticas anticapitalistas y anticoloniales”.

UN CAMBIO PARADIGMÁTICO

Ana María Larrea Maldonado, antropóloga, magíster en Desarrollo Local, investigadora social, actualmente Subsecretaria General (rango de viceministra de Estado) de Planificación para el Buen Vivir, en la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo del Ecuador (Senplades), y rectora encargada del Instituto de Altos Estudios Nacionales, la universidad de posgrado del Estado, realizó en 2012 un pormenorizado trabajo bibliográfico sobre los cambios paradigmáticos más importantes que se vienen dando desde el inicio de la Revolución Ciudadana en 2007 liderada por el presidente Correa, en el cual aborda el cuestionamiento del concepto de “desarrollo” que fracasó estruendosamente en América Latina y “la búsqueda de nuevas perspectivas epistemológicas que se nutren de las concepciones de los pueblos ancestrales, las luchas emancipatorias y las teorías críticas”.

“Modo de desarrollo, organización territorial y cambio constituyente en el Ecuador”, el título del libro de Larrea, permite adentrarse en el análisis político, constitucional, socioeconómico y epistemológico de la nueva agenda programática de la Revolución Ciudadana que impulsa un cambio de época en la patria de Eloy Alfaro.

UNA ALTERNATIVA AL VIEJO CONCEPTO DE DESARROLLO

Con el propósito de precisar algunos aspectos de su interesante libro, el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicon.netentrevistó en Quito a Ana María Larrea, una científica social que conjuga el ejercicio académico e investigativo con la función pública.

  • Con base en su libro “Modo de desarrollo, organización territorial y cambio constituyente en el Ecuador”, la concepción del Buen Vivir, o Sumak Kawsay en quichua, inscrito en la Constitución ecuatoriana de 2008 se antepone al fracaso del concepto de “desarrollo” en América Latina? ¿Es una alternativa económica el Sumak Kawsay?
  • Por supuesto que el Sumak Kawsay es una alternativa al viejo concepto de desarrollo. De hecho, uno de los componentes de porqué nace la necesidad de enarbolar este concepto del Sumak Kawsay es a partir de una critica al concepto de desarrollo que nos vendía un sueño imposible. ¿Y por que digo un sueño imposible? Porque si seguiríamos el proceso que el norte optó para alcanzar el lugar donde se encuentra actualmente, necesitaríamos tres planetas, o sea, no hay condiciones objetivas para  continuar ese mismo proceso que siguieron países como Estados Unidos, como la misma Europa occidental, etc. Entonces por un lado es imposible, pero por otro lado también ese viejo concepto de desarrollo tenía unos problemas epistemológicos. ¿Qué problemas epistemológicos? No reconocía las historicidades de las sociedades, y  ¿eso que implica? Implica que todos tenemos que seguir por un mismo camino que para todos es igual, además es el único modelo de vida para el mundo entero, lo cual es absurdo, primero porque las sociedades van y vienen, la historia de la humanidad no es una historia igual para todo el mundo. Marx nos decía que íbamos a tener un grado de desarrollo, de fuerzas productivas, y que allí iba a llegar el socialismo, y vimos como el primer país que hizo una revolución socialista fue la ex Unión Soviética, donde pasamos prácticamente de un ordenamiento feudal a un ordenamiento socialista. Esta visión de que tenemos que ir por fases, que todas las sociedades caminan por un mismo sendero y hacia las mismas fases, es una visión que la historia ha demostrado que no es así. Y el concepto de desarrollo pecaba de esa visión unilineal y  evolucionista, no de concebir la historia de la humanidad por etapas, cuando los países buscan sus propias vías y enfrentan sus propias realidades con sus propias negociaciones políticas internas y también escogen horizontes de llegada distintos, nosotros creemos que el mejor horizonte de la humanidad no necesariamente es el horizonte de llegada que han tenido los países del norte. El Sumak Kawsay, entre otras cosas, critica profundamente a la sociedad de desperdicio, creemos en la sociedad de la abundancia si, pero la abundancia no necesariamente está dada por lo material exclusivamente. Podemos tener una sociedad de la abundancia pensada desde la perspectiva de la solidaridad, del respeto a los derechos de la naturaleza, podemos ser abundantes en muchos valores que, no necesariamente, están marcados por el consumo ni el lucro desmedidos.

RECURSOS NATURALES AL SERVICIO DE LA VIDA

  • Es decir, como diaria un paisano suyo, un intelectual ecuatoriano, ¿no hay tal que la abundancia sea una maldición?
  • Yo no creo que la abundancia sea una maldición. La maldición de la abundancia de la que nos habla Alberto Acosta. Yo creo que los recursos naturales, la riqueza que tienen nuestros países deben estar al servicio de la vida, no solamente del ser humano, y cuando existen condiciones de vida tan dramáticas en muchos casos en nuestros países, tenemos que optar por explotar ciertos recursos que nos permitan mejorar esas circunstancias sociales. En Senplades hicimos hace un tiempo un estudio que fue muy interesante, creo que fue el ejercicio más importante que se ha hecho en América Latina porque no hay otro país en la región que haya realizada una investigación de esta naturaleza y de esta envergadura. Nos preguntamos qué tenemos que hacer para cerrar todas las brechas en términos sociales y de ejercicios de derechos, de manera que todos los ecuatorianos y ecuatorianas tengamos acceso a la salud, a educación, a saneamiento, a vivienda, a unas buenas vías de comunicación, a servicios de seguridad etc., e hicimos esto territorialmente: veamos qué pasa en esta parroquia, cuantas escuelas hay, qué demanda de educación tenemos, y qué necesitamos hacer para que todos los niños vayan a la escuela. Todos estos datos los costeamos, lo cual nos implicó un trabajo de diagnóstico impresionante, hasta tal punto que yo decía que estamos recogiendo los datos a pie, porque más o menos eso fue lo que hicimos. La crisis de nuestras instituciones era tal, que en nuestros ministerios no sabían exactamente que tenían en el territorio. Entonces, si nosotros decíamos aquí hay una escuela, había que precisar ¿en qué condiciones esta esa escuela? Probablemente el ministro o ministra de Educación no sabría con exactitud si le faltaba una ventana o dos puertas, o cómo estaba exactamente. Al hacer este trabajo nos permitió saber como está cada escuela en este país, qué necesita, cuántas  nuevas escuelas requerimos, y cuánto nos cuesta. El resultado del estudio que lo realizamos en 2011 es que necesitamos más de cuarenta mil millones de dólares para cerrar brechas en este país.
  • ¿Inversión a cuántos años?
  • Requeriríamos cuarenta mil millones de dólares adicionales, el  presupuesto de inversión por poner un referente en el Ecuador es de alrededor de cinco mil millones de dólares por año. Ahora que somos el primer país en América Latina con mayor inversión en relación a su Producto Interno Bruto, tenemos cinco mil millones y necesitamos cuarenta mil millones, ocho veces mas que todo el presupuesto de inversión.
  • ¿Pero me habla de educación primaria hasta universitaria?
  • Estoy hablando de educación básica y educación media, o sea escuelas y colegios; estoy hablando de todo el sistema de salud que incluye diversos servicios: puestos de atención, hospitales básicos, hospitales especializados, unidades, todo lo que implica el sistema de salud. También lo que implica el sistema de seguridad: qué hacemos para que la policía llegue efectivamente a todo el territorio nacional; qué hacemos para tener sistemas de justicia de calidad. Además, está todo el tema de agua y saneamiento. Si logramos dotar a toda la población ecuatoriana de agua y saneamiento, sabemos que vamos a reducir la pobreza por necesidades básicas insatisfechas a la mitad.
  • Tras ese completo inventario que me acaba de hacer que se sustenta en un estudio completísimo elaborado por Senplades, ¿cuales son las alternativas entonces para financiar todo lo que se requiere?
  • Por eso, esta reflexión viene a partir de su pregunta, del mal de la abundancia a propósito del libro de Alberto Acosta, yo al contrario, creo que estamos bendecidos, pues no es un mal, tenemos recursos, el problema es que en este país esos recursos han sido desperdiciados, y no solamente desperdiciados, han sido saqueados. O sea, el país ha vivido un saqueo: el petróleo ha servido para enriquecer a todas las transnacionales. Cuando nosotros en el gobierno decimos el petróleo es de los ecuatorianos queremos significar que renegociamos los contratos petroleros, le ahorramos al país dos mil millones de dólares. Dos mil millones  de dólares más en ingresos solamente por la renegociación de los contratos petroleros, y esos dos mil millones extra ¿para donde van? Van justamente para que la gente pueda ejercer efectivamente sus derechos.

NEOLIBERALISMO CRIOLLO

  • Déjeme interrumpirle ahí, porque toca un aspecto fundamental: se podría decir históricamente, que “la larga y triste noche neoliberal” en el Ecuador comienza prácticamente en la década de los ochenta con la sucretización de la deuda por parte del gobierno de Osvaldo Hurtado Larrea (1981-84) para favorecer a unas contadas empresas privadas. ¿Digamos que ahí podríamos marcar un hito?
  • Yo creo que el neoliberalismo en el Ecuador comienza justamente con el gobierno de Hurtado, claro coincide con lo que ocurre en América Latina durante los años 80: la crisis de la deuda, todo el problema que tuvimos en México, y el inicio de la etapa neoliberal. Con diferencias entre países, porque hubo algunos que ingresaron al modelo mucho más agresivamente que el Ecuador. En este país, nosotros hablamos, y creo que lo cito en el libro, de un “neoliberalismo criollo” porque no se pudo implementar con toda la agresividad que las élites quisieron, y también porque muchas de las contradicciones dentro de las éstas lo impidieron. En este contexto creo que en esa época hubo dos temas, por un lado una movilización social muy fuerte que fue capaz de frenar y enfrentar el neoliberalismo con mucha fuerza, con movimientos sociales muy poderosos, y por otro lado, las propias élites que no lograron ponerse de acuerdo.
  • En el libro señala usted que el modelo cepalino de sustitución de importaciones tampoco dio resultado en el Ecuador. ¿Por qué?
  • El Ecuador entra muy tarde a la sustitución por importaciones en comparación con América Latina, si uno se pone a ver, en el Cono Sur los primeros procesos de industrialización se dan a partir de la crisis de los años 30. La Gran Depresión se convierte en una oportunidad para los países del Cono Sur que les permite emprender un proceso de industrialización y ya en los años 50, el modelo de sustitución de importaciones entra muy fuertemente en los países del sur del continente incluido Brasil. En el Ecuador, en cambio, el modelo de sustitución de  importación se empieza a ensayar en los años 70, bastante más tarde que en el resto de América Latina, y con varios problemas porque lo que hacíamos era sustituir importaciones en el proceso medio de la cadena: importábamos materia prima para generar algunos productos industriales, como por ejemplo, traíamos todas las piezas de los automóviles para ensamblarlos en el país, entonces no se lo enfrentó adecuadamente, y además duró muy poquitos años porque inmediatamente se entró en el neoliberalismo, con lo cual no tuvo tiempo de madurar. Ahí hay otro tema y es el carácter históricamente rentista de nuestros grupos dominantes.

NUEVO SUJETO POLÍTICO Y ÉTICO EN EL ECUADOR

  • Afirma usted en su libro que “en la agenda programática de la Revolución Ciudadana se plantea enfrentar las estructuras oligárquicas del poder”. La pregunta es: ¿mediante políticas redistributivas y promoviendo un nuevo sujeto político en el Ecuador?
  • Creo que mediante políticas redistributivas, pero no solo a través de ellas, aunque el tema de la redistribución es estratégico, es un tema fundamental dentro del proceso de la Revolución Ciudadana. Le recuerdo que hace apenas dos meses enviamos a la Asamblea Nacional  una ley con carácter económico urgente en la que se propuso que parte de las utilidades de la banca sean utilizadas para el financiamiento del bono de desarrollo humano, en un país donde tradicionalmente el sector financiero lo que ha hecho es socializar las perdidas, ahora estamos socializando las ganancias. Finalmente la ley ya está aprobada y se encuentra en vigencia. Ahí tenemos un ejemplo de una medida muy completa en términos de redistribución, esto en principio fue un escándalo en términos de las élites, por supuesto, y obviamente a nivel de los dueños de la banca. Pero es importante que generemos conciencia en el país de la necesidad de redistribuir en el Ecuador, porque por vía de ejemplo, algunos gerentes de banco ganan setenta  u ochenta veces más que el promedio de sus empleados, es decir, un nivel de desigualdad impresionante y cuando hacemos ese análisis vemos paradójicamente que los bancos extranjeros tienen menor desigualdad a su interior. Esto da cuenta de un comportamiento histórico de los grupos económicos de poder en el país. Si la distribución es importante también lo es todo el tema de cambio en las relaciones de poder a partir de los imaginarios: cómo reconocemos al otro; cómo nos relacionamos con el otro; cómo vamos generando la subordinación frente a un proceso de dominación desde la perspectiva cultural. Yo creo que eso también ha cambiado mucho en el país.
  • ¿Se pueda estar dando la irrupción de un nuevo sujeto político en el Ecuador?
  • Yo creo que si, es sorprendente todo eso que no podemos medir y que está ahí, que es como el agua que está debajo de la tierra que se va moviendo y que de pronto brota. Creo indudablemente que estamos construyendo un nuevo sujeto político, ético, el cambio que hemos tenido solamente en el orgullo de ser ecuatorianos. Es impresionante como la gente ahora está orgullosa de ser ecuatoriana, orgullosa de tener país, esta idea de la Patria vuelve… Fíjese en nuestros migrantes, el sueño de vivir en otro lado para tener alguna perspectiva, de tener algo de condiciones de vida, y de pronto vuelven y dicen ahora si el Ecuador nos puede dar posibilidades. Eso es un cambio enorme, todo el cambio que se está dando en términos de educación superior, de ciencia y tecnología, la gente que se va a estudiar afuera y qué dice: yo quiero volver porque es mi país, el que me ha apoyado. En treinta años de gobiernos anteriores tuvimos trescientas becas, ahora tenemos ocho mil en seis años. Becas para educación superior, entonces es otro país. La otra vez uno de los estudiantes que estuvo entre los cinco mejor puntuados en el examen de ingreso a la universidad publica, un muchacho de la costa, de Manabí, cuyos padres migraron cuando él estaba en segundo de bachillerato y tuvo que quedarse a cargo de su familia, de sus hermanos, terminó el bachillerato, da el examen, saca una de las mejores notas y ahora puede escoger a cuál de las universidades del mundo va a estudiar y el gobierno nacional le financia sus estudios. Este chico decía, yo jamás en la vida me imaginé siquiera poder entrar en la universidad, porque viene de una familia pobre, entonces ese muchacho en este país estaba condenado a vincularse al mundo del trabajo pese a que es brillante, y ahora puede escoger si quiere ir a Harvard, a  Cambridge o si quiere quedarse en el país. Este es un ejemplo de cómo se amplían las oportunidades para la gente. Es impresionante y eso no le vemos ahora. Ahora, vemos a este estudiante que se va, pero ¿qué va hacer ese chico cuando vuelva? ¿Cómo va a aportar esta persona al país? Eso lo veremos en diez años. Pero lo que estamos sembrando ahora yo creo que es una cambio fundamental a futuro.

VIEJO CONCEPTO QUE DA SOLUCIONES A PROBLEMAS CONTEMPORÁNEOS

  • El Sumak  Kawsay, lo afirma en su libro, está asimilado en la Constitución ecuatoriana para superar  el neoliberalismo más no el capitalismo. No obstante, el desafío de la humanidad fundamentalmente es superar el dogma del mercado, habida cuenta que por su culpa el mundo está enfrentando una crisis civilizatoria. ¿Cómo hacer realidad ese desafío a partir de la concepción del  Sumak Kawsay?
  • Yo creo que el Sumak Kawsay es súper interesante porque es  un sueño de futuro, es algo que nos obliga a caminar, sabiendo que estamos en un proceso de transición, o sea un primer momento, obviamente superar el neoliberalismo es lo primero que tenemos que hacer pero no lo único, el proyecto de la Revolución Ciudadana es un proyecto socialista, pero nosotros no podemos decir que vivimos ahora en un país socialista, sabemos que estamos en un proceso y el Sumak Kawsay es esta idea movilizadora que nos permite caminar para  alcanzar ese proceso futuro que es justamente el socialismo.
  •  Otra de sus importantes reflexiones que hace en su libro es que es imprescindible impulsar nuevos modos de producir, consumir  y organizar  la vida. ¿Cómo avanzar en ese propósito cuando el extractivismo sigue siendo el sustento de “desarrollo económico” de América Latina y por su puesto del Ecuador? ¿Sigue siendo el extractivismo una tarea pendiente?
  • El Ecuador se plantea una etapa post petrolera y en esta perspectiva del proceso de  transición a largo plazo en nuestro Plan Nacional para el Buen Vivir nos planteamos dejar de ser una economía primario exportadora para pasar hacer un país de conocimiento. ¿Qué implica esto? Implica al menos treinta años de trabajo. Le mentiríamos a la gente si diríamos, bueno, mañana cerramos las llaves del petróleo y ahí nos morimos todos. No, nosotros  sabemos que este proceso de transición tiene que ser un proceso ordenado y el tema extractivista va a seguir existiendo y tiene que existir, pero el asunto es cómo y en qué magnitud, qué producimos y cómo producimos. Cuál es nuestro sueño de Buen Vivir y a dónde queremos llegar. ¿Queremos llegar a tener cinco celulares y botar uno por día porque ya está un poco viejo?, o queremos llegar a tener un consumo racional donde solamente tengamos un  celular, pero no caer en esta sociedad tan marcada por el mercado, donde el consumo sea el motor de todo, y desde esa perspectiva, el Buen Vivir es un concepto ancestral que da soluciones a los problemas contemporáneos. Es un viejo concepto si lo queremos decir así, pero es tremendamente actual. Un viejo concepto que nos da soluciones a los problemas contemporáneos.
  • Pero también es una concepción epistemológica…
  • Por su puesto, es organizar el mundo de otra manera.

ESTADOS SIN NACIONES Y DEMOCRACIAS SIN PUEBLO

  • Un Estado plurinacional como es el Ecuador, señala usted, “implica pensar a la nación en sus sentidos sociológico y cultural antes que estatal”. ¿Qué quiere precisar con ello?
  • Nuestros países en América Latina vivimos el proceso de creación de las repúblicas hace 200 años, en este lapso construimos unos Estados sin naciones y unas democracias sin pueblo, y porque digo esto, porque nuestro propósito no era pasar de la monarquía a la democracia, como lo fue en la Europa del siglo XVIII. Nuestro propósito era liberarnos del yugo colonial, entonces no nos importaba tanto el tema de la democracia  en cuanto construcción de la República, en cuanto a democracia, en cuanto a poder autogobernarnos, nos importaba el no tener que depender de la corona española, no se cuestionaba tanto al rey cuanto la relación con el  ser colonia. El proceso de independencia fue un proceso importantísimo en nuestras historias porque llegamos a constituir la República, no tanto para construir democracia sino para que sea el pueblo el que gobierne y para librarnos de la monarquía. ¿Eso que implicó? Implicó que fue un grupo de élite el que finalmente tomó el poder de lo que eran las colonias, el cual además despreció al pueblo y tenia muy dentro de su mentalidad la perspectiva colonial de dominación. Lo que se dice muchas veces, cambiamos un amo por otro. El amo ya no fue el de afuera, fue el de adentro, pero con la misma perspectiva colonial, discriminatoria de los indígenas a los que no consideraba ciudadanos. La primera Constitución del Ecuador no reconocía el voto al indígena, o sea no eran ciudadanos, en la colonia se discutía si tenían alma o no, en la República se discutía si eran ciudadanos o no. Se desvalorizaba la posibilidad del pueblo de gobernarse, por lo tanto cuando hablamos de la plurinacionalidad aludimos a que hay múltiples naciones al interior del Ecuador que configuran lo que es el Estado ecuatoriano, ese Estado que no se terminó de construir. Justamente la plurinacionalidad lo que hace es reconocer esta historia plural del país en el sentido de que venimos de distintas vertientes y que todas ellas son iguales, confluyen dentro de lo que es el Ecuador, y no son ni mas ni menos, son verdad y aportan a la construcción del Estado ecuatoriano.

HACIA EL PAÍS DEL CONOCIMIENTO

  • ¿El desafío de América Latina está en superar el extractivismo, para empezar la era del valor agregado y la industrialización?
  • Yo creo que va más allá, nosotros creemos importante el tema de  industrialización pero no es nuestro fin en términos de estrategia a largo plazo. En ese campo nosotros hablamos de construir el país del conocimiento y esto implica por un lado la inversión en nuestra gente, la inversión en nuestras capacidades, en creer en el ser humano y eso presupone que el valor agregado es el conocimiento, no tanto la producción de bienes industriales, sino incluso en la producción primaria podemos a partir del desarrollo tecnológico, de la ciencia, de la tecnología etc., ir incorporando valor y de esta manera tener una relación distinta en términos comerciales en el mundo. Es decir, un poder insertarnos de manera distinta en el mundo, no solo como productores de materias primas. No creemos en el tema de ir a la industrialización porque tenemos todas las de perder, ya el mundo recorrió ese camino y las brechas son tan grandes qué seria una utopía.
  • Un retroceso inclusive…
  • Probablemente, por eso nosotros planteamos otra forma de vida, otra forma de relacionarnos con la naturaleza. Nuestro sueño no es llegar a pensar en ser un país industrial, sino más bien un país proveedor de servicios, donde el tema del conocimiento tiene un sitial muy importante, por eso para nosotros la revolución del conocimiento es quizá una de las más importantes.

CAMBIO DE MATRIZ PRODUCTIVA Y CERRAR BRECHAS SOCIALES, RETO DEL NUEVO GOBIERNO DE CORREA

  • Finalmente, ¿cuál es el reto, además de profundizar la Revolución Ciudadana, de un nuevo gobierno del presidente Rafael Correa? ¿Hacia dónde apunta, el plan de desarrollo para un nuevo cuatrienio en el Ecuador?
  • Yo diría que tenemos tres grandes pilares por fortalecer: el primero es el cambio de la matriz productiva que constituye un esfuerzo enorme para cambiar esa matriz primaria exportadora y  extractivista. Ese es el gran desafío en los próximos cuatro años aunque hemos avanzado mucho en el diagnóstico. Hay un segundo desafío que tiene que ver con el cierre de brechas: cómo vamos avanzando hacia esa sociedad del Buen Vivir y allí ya tenemos logros muy significativos en estos seis años, además que está mucho mejor diagnosticada a nivel micro la problemática, de manera que podemos ser bastante mas efectivos en conseguir resultados fuertes en campos específicos, como por ejemplo un tema fundamental que es el del desarrollo infantil. Cuánto le estamos dando a los niños en edad preescolar, cómo vamos generando capacidades desde la  primera infancia. Eso es una de las cosas donde nos vamos a centrar muy fuertemente en los próximos años, dentro de este aspecto del cierre de brechas. Y el tercer campo se refiere a la construcción del Estado en los territorios, el poder hacer que todo niño tenga acceso a una escuela cerca de su localidad, llegar con servicios de calidad muy cerca del ciudadano y para eso tenemos toda una planificación que llamamos los distritos y los circuitos. Ese es como el tercer gran eje, dentro de esto hay apuestas significativas, la revolución de conocimientos, la misma revolución de los territorios, la revolución urbana, la estrategia para el Buen Vivir rural que está impulsando Senplades. Estos tres ejes: matriz productiva que tiene que ver con el tema de la sociedad del conocimiento, más reducción de brechas sociales y la presencia del Estado a través de servicios de calidad son los motores de este nuevo periodo presidencial.

Quito.

 

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