Fue vergonzosa la intervención de Carrasquilla en el debate en el Senado, quien arrancó bravo, pero muy pronto se arrugó, al extremo que desafió a las barras que asistían al Congreso, las cuales silenció y amenazó con expulsar ese patanzuelo del presidente del Senado, porque a ellas solamente les está permitido expresarse para aplaudir al patrón y a sus esbirros. Luego de ese melodramático inicio, Carrasquilla, apoyado en un cuadro que ni siquiera él mismo entendía, intentó explicar las “líneas del tiempo” buscando acreditar que cuando se habían expedido la ley y el decreto que finalmente le abrieron paso al escenario dentro del cual crecieron los negociados de los bonos de agua, él era un simple particular.
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