Por José Roberto Acosta
Por la bravuconada del vicepresidente con el minhacienda y por la ofensiva mediática del Gobierno para justificar la injustificable venta de Isagén, ha quedado al descubierto la debilidad financiera del programa de la cuarta generación de concesiones viales (4G).
Ana Carolina Ramírez, directora de estudios económicos de la CCI, reconoció públicamente en un seminario de ANIF que los riesgos que enfrentan las 4G están asociados a su financiación, y que estos riesgos en el mundo están en cabeza de los privados, entonces, ¿por qué insisten en que con recursos públicos se cubran los riesgos a los privados? Una relación indiscutible es que a mayor riesgo de una inversión, mayor su rentabilidad esperada, sin embargo, cínicamente se pretende en estas multimillonarias concesiones socializar los riesgos y privatizar las utilidades: la ley del embudo.
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