Por: Jorge Enrique Robledo / @JERobledo
Un día en un ascensor, una señora me dijo: “Estamos mamados, no, ¡remamados!”, a lo que un joven agregó “de los mismos con las mismas”. Y por donde voy, entre costeños y cachacos, trabajadores y empresarios y del estrato uno al veinte, escucho igual reclamo. Al país se le llenó la tasa, ya no con los unos o con los otros, como ocurrió en el plebiscito, sino con los unos y los otros, refiriéndose a los que han mandado en Colombia, hecho político nuevo al que le sirvió de detonante el escándalo de Odebrecht.
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