Por Sergio Martín-Carrillo / CELAG
La deriva de la Unión Europea no se inició con la crisis financiera, económica y social que comenzó a manifestarse en el año 2008. La deriva se produjo con la firma del Tratado de Maastricht. La aprobación del Tratado en 1992 coincidió con la publicación del libro de Francis Fukuyama “El fin de la historia y el último hombre” donde el autor defendía que tras la caída del mundo bipolar, las pugnas ideológicas habrían concluido, y la labor de los gobernantes quedaba circunscrita únicamente a la gestión. En definitiva, la disputa política había desaparecido y el neoliberalismo se había impuesto de manera irreversible.
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