Guatemala, una luz que no se apaga tan fácilmente
Por Ilka Oliva Corado
Pareciera que los ánimos están decayendo, que los miles que fueron a las primeras manifestaciones han ido bajando los brazos uno por uno y que aquella fiesta ciudadana que abarrotaba las calles de la Guatemala mancillada se está apagando lentamente como fogón de polletón después de hervido el café y cocidos los frijoles. Pareciera que lo que fue una fiesta ciudadana del despertar del guatemalteco urbano se está marchitando. ¿Qué sucedió? ¿Qué fue lo que apagó los ánimos?
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