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¡Estamos a tiempo! votaré por Borja

Por José Arlex Arias Arias  

Dicen por aquí que “es pelea de tigre con burro ´amarrao´”, para referirse cuando las competencias son muy desiguales, o como en el pasaje bíblico de “David contra Goliat”. En estas elecciones atípicas para la alcaldía de Cartagena han corrido ríos de dinero, a caudales.

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Por José Arlex Arias Arias  

Dicen por aquí que “es pelea de tigre con burro ´amarrao´”, para referirse cuando las competencias son muy desiguales, o como en el pasaje bíblico de “David contra Goliat”. En estas elecciones atípicas para la alcaldía de Cartagena han corrido ríos de dinero, a caudales.

Solo basta con ver como tres candidatos convirtieron a la ciudad en una valla gigantesca con la contaminación que conlleva, bajo la mirada cómplice de las autoridades distritales que solamente están prestas para actuar cuando se trata de corretear a los vendedores ambulantes y a los trabajadores informales.

Esos tres candidatos no solo han sido artífices, directos o indirectos, del estado de postración de la ciudad, ya sea por su orientación política de la Unidad Nacional –Dionisio Vélez y Miguel Navas, avalados por los partidos Liberal y Conservador– o porque han pertenecido –María del Socorro– a ese establecimiento macabro en que algunos, con valiosas excepciones, convirtieron al Concejo Distrital, donde se negocian contratos y OPS, planean el presupuesto y en general conspiran contra la ciudad. Es lógico que sus Programas de Gobierno y sus propuestas estén guiados por estos antecedentes; en ellos priman los intereses personales y de algunos grupos financistas y no los de la población. No de otra forma se comprende que gasten centenares de millones de pesos para ser Alcalde un poco más de dos años.

Minimizada por la Matriz de Comunicación de los grupos de presión financistas –de la cual hacen parte los tanques de pensamiento locales que en público denuncian la crisis pero en privado pactan honorarios con los corruptos–, marcha la campaña de WILSON BORJA DÍAZ; un estudioso con tres carreras universitarias, varias maestrías y especializaciones, quien como funcionario del desaparecido Instituto de Crédito Territorial, diseñó el Plan Pluvial de Cartagena –cuyos dineros se han desaparecido–, que concibió para la sostenibilidad social, ecológica y económica de todos los cartageneros pero un grupo selecto se lo apropió. Es un cartagenero raizal, del barrio de San Diego, que como toda la ciudad va en vías de desarraigo, que viajó buscando las oportunidades que la dirigencia local niega a los nativos.

Esa es la visión que Borja tiene para Cartagena. Con el lema: “Honestidad o nada”, busca destruir esos grupos de presión, recuperando el erario y patrimonio de la ciudad. Es una cruzada contra la corrupción que carcome sus cimientos, que tiene su fundamento precisamente en las empresas electorales que eligen a sus gobernantes. Esa construcción de ciudad pasa por tres ejes principales: “Una Cartagena sostenible social, ecológica y económicamente”, que significa que el factor humano y el medio ambiente se colocan por encima de la economía y las fuerzas del mercado; estas últimas son las que han sujetado todos los derechos fundamentales o Necesidades Básicas Insatisfechas de los ciudadanos al filón de oro o negocio de los potentados.

Los ejes se materializan: optimizando las finanzas, con generación y formalización del empleo, vinculando el “mototaxismo” al sistema de transporte público, concertando el presupuesto con las comunidades, resolviendo los problemas de seguridad y adaptando la infraestructura a la población discapacitada; en general, Borja expresa que gobernará para todos los cartageneros y no para ese cinco por ciento, único beneficiario de sus recursos. ¡Estamos a tiempo, votaré por Borja!

arlexariasarias@hotmail.com

Cartagena, 8 de julio de 2013.


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