Por José Roberto Acosta
Sin otra reforma tributaria, ya se está aplicando el impuesto más regresivo de todos: la inflación, pues quien solo vive de su salario ha visto mermar su capacidad de compra, bienestar y vida, al tiempo que el Gobierno derrochón mantiene sus gastos de funcionamiento como si no pasara nada.
En esta columna se advirtió, desde el pasado diciembre, que veríamos una inflación superior al 5 % como resultado de la persistente y acelerada devaluación, que afortunadamente ya está cediendo.
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