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¿Por qué he decidido presentarme como candidato a la Cámara por el Polo Democrático?

Por Rodrigo Saldarriaga  

Cuando nos atrevimos a firmar el acta fundacional del Polo Democrático Alternativo, sabíamos de las dificultades a las que nos enfrentábamos. No éramos nuevos en la política nacional ni unos aparecidos, hacíamos parte del contingente de luchadores sociales desde el final de la década

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Por Rodrigo Saldarriaga  

Cuando nos atrevimos a firmar el acta fundacional del Polo Democrático Alternativo, sabíamos de las dificultades a las que nos enfrentábamos. No éramos nuevos en la política nacional ni unos aparecidos, hacíamos parte del contingente de luchadores sociales desde el final de la década de los años sesenta del siglo pasado. Nacimos al fragor de la lucha de los pueblos del mundo por su independencia de las potencias neocoloniales y en nuestro país, hombro a hombro con el gran movimiento estudiantil de los años setentas, con las gestas campesinas de la lucha por la tierra, con las huelgas y paros de los obreros. Curtidos en el debate y en la lucha nos unimos sin reparos y con alegría a esa nueva organización que señalaba caminos de esperanza hacia la transformación económica y política de nuestra amada Colombia.

Llegamos al Polo todos los sectores huérfanos de poder, representantes de los más variados orígenes, de los más variados intereses. Todos excluidos y perseguidos por las facciones agresivas de terratenientes y burgueses que hicieron del poder y el gobierno su coto de caza.

Llegamos al Polo, como en El Sueño de las Escalinatas. De don Jorge Zalamea, “todos los seres de condición contradicha”: los viejos soñadores liberales de la fe de Uribe Uribe y de López el viejo, los últimos radicales del MRL, los pocos sobrevivientes del genocidio contra la UP y los viejos camaradas del Partido Comunista, los focos civilistas de Camilo y de la teología de la liberación, los sobrevivientes de la franja lunática del Palacio de Justicia amnistiados por Belisario, los viejos y los nuevos sindicalistas de la CUT y la Cgt, los agraristas desposeídos de la Anuc, los lúcidos librepensadores macartizados y excluidos, los radicales y ácratas estudiantes de las mil tendencias, los residuos desencantados de la Anapo, las fracciones marxistas teñidas de trostkismo, de leninismo, de stalinismo y de maoísmo. Todos confluimos al llamado de la utopía y de la esperanza.

Y en medio de aquel maremágnum surge la unidad con el aporte generoso de todas las fracciones y tendencias, y nos pusimos de acuerdo en un Ideario de Unidad profundamente democrático que recogía los anhelos más sentidos de la inmensa mayoría de la población colombiana, humillada, oprimida y maltratada desde siempre por la casta aristocrática heredera universal del poder político.

Fundamos el Polo como una organización de largo aliento, que le diera a la vasta capa de excluidos del poder una expresión política y una esperanza de redención y no como una organización para satisfacer anhelos personales ni para en ella redimir las viejas reyertas de grupúsculos sectarios y arrogantes.
Con el juramento de cumplir lo pactado en el Ideario de Unidad salimos a la dura brega en uno de los momentos más duros de la historia política del país: Neoliberalismo, recolonización, paramilitarismo, quiebra de la producción nacional, violencia estatal, conflicto armado, conflictos internacionales, todas plagas heredadas de la hegemonía gobernante por décadas.

Quienes hemos sido fieles a los principios fundacionales del Polo continuamos ahí sin decaer en nuestro empeño un solo momento, no sin lamentar la traición.de quienes quisieron convertir a la organización en su mampara para la trapacería y sus aventuras personales. Hoy, que algunos se han ido o han sido expulsados, tenemos un Polo fortalecido, que en medio de las dificultades ha mostrado el duro material de que está hecho y ha sabido resistir a los embates que desde adentro y desde afuera pretendieron ahogarnos en la cuna.

Por este Polo que le ha tomado el pulso al país, que le ha dado al pueblo colombiano el lenguaje contra el neoliberalismo, el libre comercio y las multinacionales; que ha acompañado a todos los sectores económicos en sus luchas por sus reivindicaciones; que mantiene en sus filas un nutrido equipo de luchadores encabezados por Carlos Gaviria, el lúcido pensador de la democracia; por Clara López, nuestra aguerrida presidenta y candidata presidencial y por el infatigable pedagogo de la movilización social, por este Polo, he decidido con el acompañamiento del Polo de Antioquia presentar mi nombre en la próxima contienda electoral como candidato a la Cámara de Representantes.

Espero el acompañamiento de mi partido, como lo he recibido en las ocasiones anteriores cuando fui Candidato a la Gobernación de Antioquia; el apoyo de mis amigos y conocidos que saben de mi ya larga militancia en los andurriales de las causas sociales; del público del teatro que noche a noche me ha acompañado por 39 años en la aventura del arte; espero el apoyo de los estudiantes (que esta vez sí voten), de los mineros, de los maestros, de los obreros a quienes he acompañado y apoyado en todas sus luchas. Y tengo la esperanza de que el pueblo antioqueño ejerza con libertad el derecho al voto y que su opinión me sea favorable.

Medellín, 18 de septiembre de 2013.

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