Por Gustavo Gallón Giraldo
En la impunidad pueden quedar los mal llamados “falsos positivos”, o el escandaloso espionaje de la Operación Andrómeda, y otros crímenes peores. Un proyecto de ley que cursa sigilosamente en el Congreso dispone que solo la jurisdicción militar tiene competencia sobre delitos perpetrados por militares y policías contra la seguridad pública (como el paramilitarismo), contra la protección de la información y de los datos, contra la población civil (como el saqueo y la devastación), o lesiones personales (como los tratos inhumanos y las mutilaciones).
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