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La alternativa democrática de la oposición

Por José Arlex Arias Arias  

El presidente Juan Manuel Santos le ha propuesto a los partidos y movimientos políticos y a las organizaciones sindicales, gremiales y sociales que se sumen a su coalición de la Unidad Nacional, con el propósito de consolidar un proyecto político que le permita garantizar la implementación de la columna vertebral de su gobierno,

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Por José Arlex Arias Arias  

El presidente Juan Manuel Santos le ha propuesto a los partidos y movimientos políticos y a las organizaciones sindicales, gremiales y sociales que se sumen a su coalición de la Unidad Nacional, con el propósito de consolidar un proyecto político que le permita garantizar la implementación de la columna vertebral de su gobierno,

resumida en: confianza inversionista, seguridad ciudadana y cohesión social, que fueron los aspectos centrales aplicados por las dos administraciones de Uribe -médula espinal del modelo neoliberal-, generadores del hambre, miseria y desempleo estructural que padece el pueblo y del arrasamiento del aparato productivo.

Si bien es cierto, somos los colombianos los que elegimos al presidente de la República, es mucho más cierto que no existe una verdadera autonomía en dicho acto democrático. La razón es que no se discuten los verdaderos intereses de la Nación, que bañan en toda su extensión a los de sus habitantes. La agenda electoral es un producto de la estrategia de la Banca Multilateral y de los grupos económicos -con todo el poder que agencian en los medios de comunicación y los ríos de plata para patrocinar candidatos- que son el soporte de mecanismos corruptos: compra de votos, utilización de la burocracia clientelista y los más execrables métodos coercitivos.

En la anterior elección presidencial no se permitió que afloraran los grandes debates de interés nacional; por ejemplo, sobre la soberanía y la autodeterminación del país, tema que han querido convertir en algo intrascendente, soslayando que éste debería ser el principio básico de la salvaguarda del patrimonio económico, cultural y social de toda la población. Todo porque quienes han manejado al país en las tres últimas décadas tienen como dogma que todo es una mercancía -por lo tanto negociable- y todo está en venta, incluida la soberanía y la territorialidad. De allí nacen las privatizaciones de los derechos fundamentales, la venta de las empresas del Estado y la entrega en concesión de sus recursos. Por girones desgarran la patria y ni siquiera se ruborizan; al contrario, lo justifican como un gran negocio.

Santos es un agente de ese paradigma, impulsado por Estados Unidos para recomponer la tasa de ganancia de sus multinacionales -así le quede algo a unos cuantos criollos-, con las cuales buscan paliar la profunda crisis del imperio decadente. Es ese imperio el que toma la determinación de hacer un “recambio” presidencial en Colombia, pues “el patrón del Ubérrimo” venía defendiendo plenamente esos intereses extranjeros, pero el estilo y método pendencieros y su entorno oscuro generó una polarización que se llevó por delante la misma injerencia de los Estados Unidos, quien da visto bueno al señor Santos para que recoja en la Unidad Nacional a todo el país, aplicando la política gringa, sin ningún tipo de oposición.

Por lo anterior cobra preponderancia la existencia de una oposición democrática y civilista que tenga clara la comprensión de la defensa de la soberanía y la autodeterminación, por encima de cualquier otra consideración. Hoy, centenares de dirigentes -tal vez miles- que posaron de defensores de los intereses de la Nación, aparecen alineados en la Unidad Nacional, disfrazando esta contradicción principal. Pero también el debate ha servido para ir esclareciendo y depurando las verdaderas fuerzas patrióticas y democráticas, como viene sucediendo en el Polo Democrático Alternativo -PDA-, único partido que mantiene la erguida oposición al gobierno de Santos. De ahí la importancia de que los colombianos respaldemos la consulta interna del PDA, que se realizará el próximo 30 de septiembre, acudiendo a votar en los puestos donde lo hicieron la última vez. En mi caso, cumpliré con este deber patriótico y lo haré por Jorge Robledo, el mejor senador que ha tenido Colombia en los últimos tiempos, marcando en la Lista Nacional cerrada No.2, y para la Lista Territorial Bolívar, con voto preferente, la No.102, dirigida por el concejal David Múnera. ¡La fortaleza de la democracia está en las garantías a la oposición!

arlexariasarias@hotmail.com

Cartagena, 24 de septiembre de 2012.


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