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Nacional

La economía cae y el contexto externo se encarece

Por Eduardo Sarmiento Palacio  

Luego de un año de caída de la economía, no se dispone de un diagnostico objetivo y claro sobre las causas.

Las proyecciones del Gobierno y los gremios quedaron sin piso a los pocos días de divulgarse, y ahora no advierten el deterioro creciente de la actividad productiva y desconocen el enrarecimiento

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Por Eduardo Sarmiento Palacio  

Luego de un año de caída de la economía, no se dispone de un diagnostico objetivo y claro sobre las causas.

Las proyecciones del Gobierno y los gremios quedaron sin piso a los pocos días de divulgarse, y ahora no advierten el deterioro creciente de la actividad productiva y desconocen el enrarecimiento

externo.

Los indicadores de producción, percepción y energía eléctrica revelan un empeoramiento con respecto al trimestre anterior. En mayo y junio se acentuó la caída de la industria; la mitad de los sectores registraban caídas de más de 20%. El declive de la minería y el petróleo confirma el agotamiento de la locomotora dominante de la última década. Por su parte, el aumento de las licencias de construcción de vivienda y los anuncios de obras civiles no se reflejan en las cifras reales de empleo y despachos de cemento. Para completar, el empleo nacional evoluciona dentro de gran volatilidad; en el primer semestre  la ocupación se redujo y la elevada informalidad se mantuvo incólume.

Ante el desconcierto de los medios de comunicación, la Reserva Federal se prepara para reducir antes de dos meses las compras de títulos del tesoro por US $ 85 mil millones a $ 75 mil millones. La verdad es que los desaciertos del organismo para bajar la tasa de interés de largo plazo de los bonos del tesoro ha generado un monumental desbalance: la rentabilidad de las acciones está cerca de 7.5% y la de los bonos de 2.7%. En consecuencia, los inversionistas se desplazan masivamente a las acciones ocasionando una caída en la demanda y los precios de los bonos que se refuerzan. Quiérase o no, la Reserva Federal no tiene más opción que dar un paso al costado para que los precios de los bonos desciendan y la tasa de interés de largo plazo suba. A sabiendas que el siguiente episodio es la caída de los precios de las acciones y del crecimiento del producto nacional.

El mundo está en la antesala de una elevación de la tasa de interés de largo plazo y la caída de los precios de las acciones y los bonos. Y los países emergentes como Colombia, que le dieron juego a la revaluación del tipo de cambio, expuestos a una drástica modificación de la tendencia.

Infortunadamente, la prioridad oficial no se orienta a detener el deterioro de la actividad productiva ni enfrentar el complejo panorama externo. Su preocupación gira en torno al debilitamiento fiscal ocasionado por la baja de los impuestos de la reforma tributaria a las empresas, el recorte del impuesto de transacciones financieras, la reducción de los aranceles y la caída de la actividad productiva. A esto se agregan las fuertes presiones de gasto para la quiebra de la salud, las pensiones, la agricultura y las vías, que no se incluyeron en el presupuesto del próximo año. Lo cierto es que el país está abocado a un cuantioso déficit fiscal y el Gobierno pretende ocultarlo con la privatización de ISAGEN.

En fin, el país enfrenta el deterioro creciente en la producción y el empleo, un marco externo complejo y un desorden fiscal creado por la misma política oficial. El desconocimiento de esta realidad conduce a decisiones desesperadas guiadas más por las manifestaciones que por las causas. Ante todo se requiere un diagnostico que acepte el déficit fiscal y las formas idóneas de financiamiento, reconozca la baja competitividad de los productos industriales nacionales de alguna complejidad con respecto a los socios comerciales y advierta la pérdida de control sobre el tipo de cambio y los precios de los activos. Sobre estas bases, surge la necesidad de una estrategia que se aparte de los mitos de la regla fiscal, el libre comercio y el régimen cambiario flexible.

El Espectador, Bogotá,18 de agosto de 2013.

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