Por Florence Thomas
Se trata, ni más ni menos, de un aprestamiento forzado al espíritu de competencia propio de una sociedad capitalista y mediática.
Mientras todo un país se conmueve por La Voz Kids, yo prefiero diferir enérgicamente. Mientras miles de personas alaban la calidad del canto, la ternura de aquel o aquella concursante, yo prefiero lanzar mi voz de protesta por la defensa de la infancia sin manipulaciones, sin forcejos y sin afanes.
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para incrustarlo
Copia y pega este código en tu sitio para incrustarlo