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La plaga del hambre

Por Octavio Quintero  

El hambre que ronda diariamente a más de 1.000 millones de personas en el mundo es una plaga considerada en el último informe del PMA (Programa Mundial de Alimentos), como el principal riesgo para la salud “más preocupante que el SIDA, la malaria y la tuberculosis juntas”.

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Por Octavio Quintero  

El hambre que ronda diariamente a más de 1.000 millones de personas en el mundo es una plaga considerada en el último informe del PMA (Programa Mundial de Alimentos), como el principal riesgo para la salud “más preocupante que el SIDA, la malaria y la tuberculosis juntas”.

Más patético no se puede… Para ubicar el tema en un contexto más aprehensivo, digamos que si aproximadamente el 20 por ciento de la población colombiana, unos 9 millones de personas, tuvieran SIDA o sufrieran de malaria y tuberculosis, el escándalo sería mayúsculo… Pero no, esa estadística solo es de hambre.

No importa más el hambre en el mundo que la farándula. Los medios viven prestos a ver cuántos carros tipo ferrari y demás, tiene Ronaldo (dicen que 20), o cuánto pagó Falcao en una tienda in de Bogotá por tres bluyines (dicen que 60 millones de pesos)… Pero esos 1.000 millones de seres que todos los días se acuestan con  hambre y se levantan sin saber qué hacer, es apenas una estadística social contra la que luchamos más por olvidar que por combatir.

Resultaría tan fácil derrotar el hambre, solo con un poco de solidaridad… Pero es que la solidaridad es la planta más exótica entre la especie humana.

Desde la Revolución Francesa (1848) proclamamos la Libertad, la Igualdad y la Solidaridad… Algo hemos avanzado en libertad; algo en igualdad, pero parece que hoy en día somos menos solidarios que antes.

Si uno se diera mañana en buscar la proporción directa del hambre con el grado de solidaridad social existente en un determinado país, pudiera encontrarse con la revelación de que el problema es básicamente de insolidaridad.

No es económico ni político porque más distantes que Estados Unidos y Cuba en este aspecto, no puede haber par en el mundo. Y, sin embargo, en este último informe del PMA se puede leer…

“Cuba se encuentran entre los países de más bajo índice, al nivel de países desarrollados como EE. UU. y los estados de Europa”…

Y es en este país en donde Estados Unidos aplica hace 50 años un bloqueo económico que durante 22 veces la Asamblea de la ONU le ha conminado a que levante… Y nada; bloqueo económico que en este lapso, según estadísticas de la misma ONU, le ha costado a Cuba más de un billón de dólares.

¿Qué tal que hubiera alguna justicia humana capaz de imponer a Estados Unidos una reparación al menos económica? Ahí es donde uno anhela lo imposible: la justicia divina.

¿Qué ha permitido que Cuba tenga hoy abolida casi por completo el hambre en su entorno? No se ve más que la solidaridad de su gente que se resiste a creer que en ese pedazo de territorio no haya espacio para todos y comida para todos.

Cuando la misma idea impere en todos los países y en todas las almas del mundo, independientemente de sus regímenes políticos y económicos o creencias religiosas, el hambre será un triste y vergonzoso recuerdo de la humanidad, como lo son hoy los eunucos, la crucifixión, la circuncisión, la hoguera, el machismo y hasta la heterosexualidad como única aceptación conyugal.

30 de octubre de 2013.

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