La precariedad para ascender a lo humano
Por Efer Arocha
Una pregunta que no preocupa a nadie prácticamente, es por qué el ser humano entre las especies del planeta, encuentra un deleite destruyéndose así mismo; destrucción sin límites, puesto que hace uso de todos los recursos que su imaginación descubre. Cuando se encontraba en la placenta de la historia se eliminaba con mazos de madera y cuchillos de piedra, luego cuando confeccionó la espada, la autodestrucción adquirió una nueva dimensión con lo horrendo; esto lo podemos encontrar en las guerras de la Antigüedad y de la Edad Media, y ahora en la conquista de las estrellas hemos realizado dos hecatombes mundiales con bomba atómica a bordo, cuyas consecuencias son delirantes. La idea que la historia de esta especie poseedora de esa pasión antropófaga, sea la historia de las guerras, resulta ser una conclusión justa.
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