Por Eduardo Muñoz Serpa
La venta de Isagen, empresa que al sumar HidroSogamoso tiene siete estratégicas centrales eléctricas, es un hecho y frente a ello hay dos actitudes: los cultores del modelo neoliberal de Estado y economía están de plácemes y la ciudadanía, anestesiada, ha sido indiferente.
Ambas posiciones son erróneas. Los que reverencian el neoliberalismo porque lo que se está vendiendo no es un adorno sino un sector neurálgico para la vida nacional, algo que es fundamental para nuestra independencia, para la toma soberana de importantes decisiones, para lograr progreso y desarrollo económico autárquico.
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