Por José Roberto Acosta
La nula reacción de los mercados financieros locales al acuerdo logrado en La Habana es evidencia de que definitivamente “no es nada personal, son sólo negocios”, pragmatismo que, sin caer en cinismo, tal vez algunos deberían considerar ante tantos problemas que le vienen al país en materia económica.
El dólar reacciona al vaivén de las declaraciones, llenas de duda, de la Reserva Federal sobre la política monetaria en EE.UU., y también ante la desvalorización de las materias primas, que confirman el fin de la bonanza que nos acompañó por más de diez años.
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