Por Fernando Arellano Ortiz
Más allá del indigno acto de cipayismo y entrega de la soberanía nacional por parte del presidente Juan Manuel Santos, quien en forma cínica se trasladó con una numerosa comitiva a Washington dizque a celebrar el pasado 4 de febrero los 15 años del Plan Colombia, que el establecimiento de este país denomina eufemísticamente “ayuda” a lo que no es más que una estrategia de saqueo y subyugación, el quid del asunto está en conocer cuáles serán las nuevas condiciones que impondrá la Casa Blanca al gobierno colombiano para “aportar” al posconflicto.
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