Por Ilka Oliva Corado
Los migrantes que infestan son los que no tienen una visa respaldada por una jugosa cuenta bancaria. Una casa en zona exclusiva. Un trabajo o un negocio rentable. Ni los contactos ni los privilegios. Los migrantes que infestan cualquier frontera en su tránsito de peregrinos, son esos seres que hacen de los caminos su destino sin conclusión. Una tumba sin lápida. Son la letra de una canción desgarradora, una realidad a la que llaman impostora, el dolor que llora en soledad, la amargura del agravio, son los que no tienen salario, son la precariedad.
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